La hepatitis B en el embarazo presenta riesgos de transmisión madre-hijo, afectando entre un 5-15% de los casos por vía hematógena y durante el parto. Se recomienda la vacunación y el tamizaje neonatal para prevenir infecciones, así como la administración de inmunoglobulina y seguimiento en recién nacidos de madres HBsAg positivas. El tratamiento de la hepatitis B crónica incluye antivirales, y se enfatiza la importancia de evitar el contacto con sangre y realizar vacunaciones para proteger a grupos de riesgo.