Atenas se ubicaba en el centro del Mediterráneo en lo que ahora se conoce como Grecia. Inicialmente se creía que Atenas no podía ser gobernada como una ciudad debido a su tamaño, ya que era más bien un pueblo. La vida en Atenas era dura y la mayoría de la población no vivía más allá de los 15 años. Hubo varias guerras entre Atenas y otros imperios como Persia y Esparta, lo que afectó el desarrollo de su civilización.