La historieta muestra a Nacho, un niño celoso cuando su padrino llega a conocer a su nuevo hermanito. El padrino le explica a Nacho que cuando bauticen a su hermano, este tendrá su propio padrino y que cada uno tendrá el suyo. Nacho repite fuerte "¡PADRINOS PERSONALIZADOS! ¡NO PADRES COMPARTIDOS!" para enfatizar que cada niño debe tener su propio padrino.