El narrador relata su experiencia en un viaje hacia un territorio controlado por Pancho Villa durante la Revolución Mexicana, acompañado por un médico estadounidense y el peculiar padre Reguera, un fraile que mezclaba creencias religiosas con su vida entre los indios. A medida que avanzan, el narrador experimenta la tensión entre la cultura indígena y la influencia europea, culminando en el descubrimiento de un altar dedicado a la diosa de la muerte, lo que provoca una profunda inquietud. La historia se lía con elementos sobrenaturales y místicos, reflejando la complejidad del espíritu mexicano en medio del conflicto revolucionario.