Esta primera fase de la metodología consiste en identificar sistemáticamente las posibles causas concretas de los riesgos empresariales, así como los diversos efectos a los que debe hacer frente el emprendedor. Una correcta identificación de riesgos requiere un detallado conocimiento de la empresa, el mercado, el entorno legal y sociocultural. La identificación debe ser sistemática e identificar los objetivos clave y las amenazas que puedan afectarlos.