El documento describe cómo el salitre dinamizó la economía chilena durante el período salitrero entre 1880-1920, permitiendo la modernización de la infraestructura a través de los impuestos recaudados. Sin embargo, la economía se hizo demasiado dependiente de la exportación de salitre, lo que la hizo vulnerable a las fluctuaciones del mercado. Además, la riqueza generada principalmente benefició a una oligarquía, mientras que los trabajadores sufrían condiciones extremas en las salitreras.