La cerámica griega alcanzó un alto nivel artístico y constituye un testimonio fundamental sobre la vida y cultura griegas. Se conservan más de 50.000 vasos cerámicos de Atenas que representan una pequeña parte de la producción total. La cerámica griega se hacía principalmente de arcilla, aunque la composición variaba según la región, lo que permite identificar el origen de los vasos a través de un análisis químico.