Boletín Trimestral 
No.1 septiembre 
Dimensión de Pastoral Indígena de la Comisión 
Episcopal para la Pastoral Social.
Índice 
1. Presentación......................................................................................... 3 
2. Editorial................................................................................................ 4 
3. IN ÍXTLI IN YÓLLOTL: La Persona Humana según nuestros 
antepasados Pbro. Clodomiro Siller. CENAMI...................................... 5 
4. El Derecho a la Consulta. Dra. Dolores Soto. 
Amnistía Internacional, México........................................................... 8 
5. La diócesis de Tehuantepec inició un proceso de 
Teología India Zapoteca. Gaspar Cabrera Manuel (Hno. Lobo)............ 12 
6. Las mujeres indígenas, posibilitadoras del buen vivir: 
mujeres tejedoras. Patricia Santaella G. – Iyolosiwa A.C..................... 16 
7. Salud en manos de pueblo. Abad Cruz del Ángel. CENAMI................ 19 
8. U Yits Ka’an: El preludio de cada mañana. 
Pbro. Atilano A. Ceballos Loeza............................................................ 21 
9. Actividades realizadas por la Dimensión de Pastoral Indígena........... 26
3 
Presentación 
¡Estimadas hermanas y hermanos! 
Les saludo en el Señor Dios, del Cerca y del Junto, el Dador de la Vida, Jesucristo, 
nuestro Señor, que nos acompaña y camina con nosotros en la historia de nuestra 
vida y de nuestros pueblos. 
Con mucho gusto y esperanza quiero presentarles el boletín In Íxtli in Yólot (rostro 
y corazón), de la Dimensión de Pastoral Indígena de la Comisión Episcopal para la 
Pastoral Social. 
In Íxtilt in Yólot, nace en el proceso de nuestra reflexión y trabajo como Dimensión, 
con el deseo de ser expresión del rostro y corazón de los diversos procesos de pas-toral 
indígena del país, al mismo tiempo que favorecer una red de comunicación e 
intercambio de esta pastoral. 
Queremos compartir las experiencias, las luchas de la pastoral indígena, queremos 
caminar juntas y juntos en el tejer de la historia y la humanidad con nuestros pue-blos. 
Los contenidos que aquí se presentan, nacen de la experiencia de los agentes y del 
caminar de los pueblos en la lucha por ser sujetos de su historia y su evangeliza-ción, 
por ello, queremos poner a su disposición este boletín con el fin de que todas 
y todos, quienes caminamos en nuestra vida desde esta pastoral indígena, podamos 
compartir nuestras experiencias y nuestro caminar al lado de los pueblos origina-rios. 
Esperamos les guste y lo disfruten y se animen a escribir y compartir sus experien-cias 
con todos nosotros. 
+Guillermo Francisco Escobar Galicia. 
Obispo de la Diócesis de Teotihuacán. 
Responsable de la Dimensión de la Pastoral Indígena
4 
Editorial 
Compartir la vida, el caminar, los sueños, esperanzas y luchas de los pueblos indíge-nas 
es la finalidad de este boletín. Tiene la intensión de enriquecernos con la sabidu-ría 
de los pueblos originarios que nos motive a mantener el entusiasmo por la cons-trucción 
de un mundo mejor y más justo en sus relaciones para todas y todos. 
En este primer número, nos enriquecemos con el contenido del término “In Ixtlin, in 
Yóllotl” que el P, Clodomiro de CENAMI nos ayuda a comprender y saborear. 
El valor del Derecho a la consulta, para los pueblos indígenas es abordado por la 
Dra. Dolores Soto, de Amnistía Internacional con claridad y contundencia para ha-cer 
uso de este Derecho. 
La Diócesis de Tehuantepec, nos comparte su experiencia de inicio de un proceso 
de reflexión teológica desde la Cultura Zapoteca que se inscribe dentro de los otros 
esfuerzos de elaboración teológica de las culturas mayas, náhuatl, y totonacas en el 
país y como parte del Gran Proceso de Teología India del Continente, como un apor-te 
específico para la Teología Católica. 
La Hna. Patricia Santaella, desde las Tierras de los Amuzgos del estado de Guerre-ro, 
nos comparte el sentido profundo del trabajo de tejido que elaboran las mujeres 
amuzgas y que puede aplicarse al trabajo artesanal de todos los pueblos indígenas, 
que va más allá de la expresión artística y del uso comercial que a veces se hace de 
ellas. Un hermoso llamado a mirar de otra manera el trabajo artístico de nuestras 
hermanas y hermanos de Cultura ancestral. 
Abad Cruz del Ángel, colaborador de CENAMI, nos comparte el proceso del trabajo 
de Salud alternativa entre los pueblos indígenas y la trascendencia que va teniendo, 
para el fortalecimiento de la vida e identidad de nuestros pueblos. 
El P. Atilano, desde la Arquidiócesis de Yucatán, nos comparte la experiencia de orga-nización 
y acompañamiento Pastoral a lo que ellos han denominado agroecología que 
nos aporta la riqueza de mirar el trabajo agrícola de manera integral, desde aspectos 
económicos, hasta teológicos. Una experiencia que tiene mucho que enseñarnos. 
Nuestro deseo es que este boletín se convierta en un instrumento de acercamiento 
entre los pueblos, de enriquecimiento entre las personas y sea una auténtica herra-mienta 
de comunicación entre los diversos y diferentes, como signo del Reino de 
Dios, que viene.
5 
Dr. Clodomiro L. Siller A. 
Centro Nacional de Ayuda a Misiones Indígenas. CENAMI 
cenamipas@terra.org.mx 
Todos los pueblos del mundo tienen siempre 
una manera de entender, de explicar y de hablar 
acerca de la persona humana. 
Cuando los primeros misioneros preguntaron a 
los ancianos y principales de México Tenochtit-lán, 
y de otros dos lugares, qué decían que era 
la persona humana, ellos respondieron que la 
persona humana es rostro y corazón. En su pro-pia 
lengua, el náhuatl, dijeron: in ixtli, in yólotl. 
El rostro, ixtli, según su simbología, significa la 
presencia, la apariencia, lo que vemos de la per-sona. 
El corazón, yólotl, expresa el movimiento, la 
acción, la fuerza, lo que uno hace, en qué está 
uno ocupado, el dinamismo, la dirección que le 
damos a nuestro actuar. 
Según las tradiciones indígenas que nos consig-nan 
los cronistas del siglo XVI, para nuestros
6 
antepasados, la presencia, lo que vemos 
de la persona, in ixtli, era muy impor-tante. 
La presencia debía mostrar quién 
era esa persona, sus características, de 
dónde era, dónde había estado, qué hizo 
allí, qué servicios está dando o ha dado a 
la comunidad. Todo esto lo mostraban en 
el vestido, en el manto, en el tocado, en el 
penacho, en sus dientes. El color que le 
ponían en algunas partes a su tilma decía 
si era agricultor, si era astrólogo; los sím-bolos 
que agregaban a su vestido daban a 
entender si era comerciante, a qué lugares 
había ido para restablecer la paz, qué ser-vicios 
había prestado a su comunidad. 
Recordemos que, en las culturas, los sím-bolos 
son palabras, representaciones u ob-jetos 
que tienen muchos significados cuyo 
sentido lo reciben de las tradiciones de la 
propia cultura. Veamos algunos de estos 
símbolos que se usaban tanto para saber 
ante quién se estaba, como para conocer 
cuál era el comportamiento y el actuar de 
esa persona: 
• Las orejeras y narigueras podían ser de piedra verde, para las personas rela-cionadas 
con la tierra, la agricultura, el bosque; de piedra negra, para quien 
colaboraba con el sacrificio de Dios; o de concha, para aquel que se interesa-ba 
por el agua, por lo principal de la vida. 
• Todavía observamos en muchas cabezas de barro o en máscaras funerarias 
que nuestros antepasados se tallaban los dientes de muchas formas: trian-gular, 
para la persona servidora, intermediadora; cuadrada, alguien que 
completa, que termina, que totaliza lo que hace; en círculo, estamos frente a 
quien realiza lo que Dios quiere y lo necesitamos en la tierra. 
• Vara en la mano, es alguien que tiene autoridad y mando. 
• Ramo de flores o flores pintadas o bordadas en el vestido, es una persona que 
conoce y da la verdad.
• En un penacho de plumas, cada pluma simboliza un tipo de servicio que ha 
dado o actualmente da a la comunidad. 
• Un monte, un río y un símbolo, precisa el nombre de la ciudad que gobierna 
o de la ciudad a la que fue a restablecer la paz. 
Hoy, en muchas comunidades, cuando las personas se encuentran, inmediatamente 
notan la apariencia que tiene la otra persona, pero para poder situarla y compren-derla 
le preguntan: “¿Cómo va tu corazón?” 
Esto nos podría servir a todos, conservar la apariencia que corresponde a lo que so-mos 
y tener los compromisos que nos pide el sentido que le damos a nuestra vida y 
el servicio que estamos dando a la comunidad. 
7
8 
Dra. Dolores Soto. 
Amnistía Internacional, México. 
doloressotoa@gmail.com 
El derecho a la consulta tiene su funda-mento 
en el derecho a la libre determina-ción 
de los pueblos indígenas, esto es, el 
derecho que tienen los pueblos indígenas 
en la recuperación del control sobre su 
propio destino. 
El derecho a la consulta es un derecho 
internacional en los instrumentos interna-cionales 
de derechos humanos. Es introdu-cido 
por primera vez en el Convenio 169 de 
la Organización Internacional del Trabajo 
(OIT, 1989). Su cumplimiento es obligato-rio 
para los países que han rarificado este Convenio. Sin embargo, este derecho actual-mente 
se ha convertido en un ordenamiento internacional de carácter general, gracias 
a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y, 
en el caso de nuestro Continente, también debido a las sentencias emitidas por la Cor-te 
Interamericana de Derechos Humanos. Un instrumento reciente promulgado este 
año, son las Directrices Voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia 
de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la Seguridad alimentaria nacional 
(2014) de la FAO, que aunque no son vinculantes tienen un alto peso moral 
El reconocimiento de este derecho a las comunidades no indígenas no ha sido tan ex-plícito 
como lo ha sido para las indígenas. Desde 1992, el Convenio sobre Diversidad 
Biológica reconoce la estrecha y tradicional dependencia que muchas comunidades 
campesinas e indígenas tienen, debido a que comparten sistemas de vida tradicionales.
9 
La Corte Interame-ricana 
de Derechos 
Humanos también 
ha hecho extensivo 
el derecho a la con-sulta 
a comunida-des 
no indígenas, al 
ampliar la protec-ción 
de los derechos 
reconocidos en el 
Derecho Internacio-nal 
de los Derechos 
Humanos a los pue-blos 
no indígenas 
que comparten ca-racterísticas 
simila-res 
con los pueblos 
indígenas. 
Cuando los Gobier-nos 
no realizan la consulta a las comunidades que pueden ser afectadas por alguna 
de sus acciones, se corre el peligro de tener un fuerte impacto en los derechos huma-nos 
tales como el de una vida adecuada, el de la alimentación, la vivienda, la iden-tidad 
cultural etc. Por lo que es importante que la afectación de este derecho sea 
vista desde un enfoque que interrelacione todos los derechos. 
Es importante tener en cuenta que la consulta es el medio y que el objetivo es el consen-timiento. 
La consulta habrá de resolverse con la decisión o serie de decisiones a las que 
den su consentimiento los titulares del derecho, esto es, las poblaciones consultadas. 
Esta consulta debe tener ciertas características: 
• Buena fe. Sinceridad y honestidad de las partes en actuación. Que la consul-ta 
se realice en un clima de confianza en la que no exista ningún engaño, 
traición o información sesgada o parcial. 
• Emplear los procedimientos apropiados y, en particular, a través de sus ins-tituciones 
representativas. Esto es, que se reconoce el derecho de los pueblos 
a decidir las formas e instituciones mediante las cuales los gobiernos deben 
hacer la consulta.
• Finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento de las medidas 
propuestas. Esto implica necesariamente un proceso de negociación. 
La consulta, también debe cumplir obligatoriamente con estos procedimientos: 
1. Consentimiento. Significa la manifestación de un acuerdo claro y convincente, 
conforme con las estructuras para la toma de decisiones de los pueblos interesa-dos, 
que incluyen procesos tradicionales de deliberación y con la participación 
plena de los representantes designados para ello por los propios pueblos. 
2. Libre. Todos los diálogos y sistemas de toma de decisiones debe ser justo y estar 
libre de toda coacción, manipulación, amenaza, temor a represalias, corrupción o 
desequilibrio de poder en negociaciones 
3. Previo. Todos los diálogos y acuerdos, deben tener lugar antes de que se adopte 
cualquier medida potencialmente perjudicial, y las comunidades deben tener el 
tiempo suficiente para dar su consentimiento de acuerdo con sus valores y tradicio-nes. 
De ser necesario, debe incluir la traducción a idiomas tradicionales. No deberá 
existir ninguna presión ni limitación temporal en la toma de decisiones. Tampoco 
podrá iniciarse ninguna obra antes de que el proceso de consulta haya concluido. 
4. Informado. Debe proporcionarse información completa y objetiva, transmitida de 
manera clara y culturalmente adecuada; además, debe incluir la oportunidad de 
obtener asesoramiento independiente. La información debe reflejar todas las opinio-nes 
y puntos de vista, incluyendo tanto los riegos, como los beneficios potenciales. 
El derecho a la consulta es inseparable de otro derecho: la participación de los pue-blos 
interesados en los asuntos que les afecten. El Pacto Internacional de Derechos 
Civiles y Políticos, en su artículo 25, garantiza el derecho de todos los ciudadanos 
a participar en la dirección de los asuntos políticos, concepto que incluye la apro-bación 
de leyes. La participación puede ayudar a prevenir violaciones de derechos 
humanos y garantizar que se adopten medidas adecuadas para mitigarlas. El Artí-culo 
7 del Convenio 169, señala que los pueblos indígenas tienen derecho a decidir 
sus propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo, en la medida en que 
éste afecte a sus vidas, creencias, instituciones y bienestar espiritual y a las tierras 
que ocupan 
Tanto el Convenio 169 como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Dere-chos 
de los Pueblos Indígenas señalan varios temas que el gobierno está obligado a 
consultar: para efectuar proyectos de prospección y exploración de recursos natu-rales 
en territorios indígenas; en la formulación, aplicación y evaluación de planes 
y programas de desarrollo; en la enajenación de tierras, en situaciones de despla- 
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zamiento, en la afectación de sus bienes culturales, intelectuales, religiosos o espiri-tuales; 
en la adopción de medidas para combatir prejuicios y eliminar la discrimina-ción; 
en los casos de que sus tierras o territorios sufran cualquier tipo de afectación, 
con motivo de la aprobación de cualquier proyecto que afecte sus tierras, territorios 
recursos naturales, etc. 
Por último, es importante señalar que son los gobiernos los responsables directos de 
efectuar la consulta, pero como en muchas ocasiones pueden ser juez y parte, las pro-pias 
comunidades pueden decidir hacer una auto consulta, siguiendo los principios 
y procedimientos señalados arriba. Estas consultas son válidas y relevantes, según 
lo ha declarado el Relator de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, sin 
embargo, el Gobierno no puede eludir su obligación de realizarlas. Un aspecto funda-mental 
que debe prevalecer, es que cualquier negociación que los pueblos indígenas 
realicen, debe hacerse en un plano de igualdad y que cumpla absolutamente con todos 
los requerimientos del derecho internacional de los derechos humanos. 
11
12 
Gaspar Cabrera Manuel. 
Secretario de la Dimensión Indígena. 
lobo_pay@yahoo.com.mx 
En la Diócesis de Tehuantepec convivimos ocho culturas diferentes: cinco de ellas 
con territorio y permanencia muy antigua (mixe, zapoteca, zoque-chima, huave– 
ikood y chontal-tequisixteca), y otras tres culturas que se integraron recientemente 
por distintos motivos, habiendo sido desplazadas de su territorio original: chinante-ca 
y mazateca, por la construcción de la Presa Miguel Alemán, en Jalapa de Díaz, y 
mixteca, que llegaron en busca de tierras cultivables ofrecidas durante el Gobierno 
de Adolfo López Mateos.
La Pastoral Indígena en la Diócesis pre-tende 
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reforzar la identidad de cada cul-tura 
y lograr encuentros fraternos entre 
los pueblos para hacer juntos un proceso 
de Iglesia de Cristo con nuestras propias 
características. 
El proceso de Teología India lo hemos ini-ciado 
con la cultura zapoteca del Estado 
de Oaxaca, con la intención de seguir pos-teriormente 
esta reflexión con nuestros 
hermanos de las otras culturas. 
Realizamos un primer taller en el Centro de Pastoral de Tehuantepec, los días 31 de 
julio, 1 y 2 de Agosto del 2012, con la asesoría del P. Eleazar López Hernández de 
CENAMI que fue continuado y concluido en Juchitán, Oaxaca, en los últimos días de 
noviembre 2012. Estuvimos presentes zapotecas del Istmo, zapotecas de la Sierra de 
Oaxaca y zapotecas de Loxicha. También contamos con la presencia de nuestro Obis-po 
Emérito P. Arturo Lona Reyes, quien mostró gran interés y nos contagió su en-tusiasmo 
por mantener este rico proceso de reflexión teológica como un compromiso 
por enriquecer a nuestra Iglesia Católica y la presencia de la Dimensión Indígena. 
El segundo taller lo realizamos en la comunidad de San Agustín Loxicha, Oaxaca, 
en el mes de marzo del 2013, reforzando la reflexión de las dos sesiones anteriores. 
La primera reflexión se centró en el Nombre de Dios en la lengua zapoteca. Con la 
ayuda de Eleazar, que conoce y habla la lengua zapoteca a la perfección, hicimos 
primero un recorrido histórico por las distintas etapas de la nación zapoteca, desde 
sus orígenes, que tienen que ver con la cultura madre Olmeca, pasando por la época 
teotihuacana y su influencia entre los zapotecas de ese tiempo; la época Tolteca y la 
Azteca o Mexica que dejaron huellas en nuestra historia; la Conquista Española y la 
Colonia, que también nos marcó; las luchas por la independencia, la confusa época 
de la inicial República, la etapa Porfirista, con la entrada del ferrocarril al Istmo de 
Tehuantepec, que abrió a nuevas prácticas y costumbres para los zapotecas de de la 
región, hasta llegar a las organizaciones y luchas más recientes con la COCEI en el 
Istmo y las de Pueblos Indios en otras partes del Estado, con el logro del respeto a 
los usos y costumbres de nuestros pueblo por parte del gobierno oficial. 
En la época antigua, cuando el idioma zapoteco era uno solo (antes de los españo-les), 
el nombre con que se denominaba a Dios era “PITA’O” que viene del término PI= 
viento, aliento y TA’O que tiene el significado de “inmenso, sagrado, lo que no tiene
fin o término” y el nombre de PITA’O se puede traducir como el “Aliento Sagrado que 
da vida a todo”. 
Este término era complementado con otros que especificaban la acción divina que se 
reconocía, por ejemplo: PITA’O COOZAANA, cuando se reconocía la acción creadora 
de la divinidad. El término coozaana tiene que ver con la acción de “dar a luz o pa-rir” 
(rixana, actualmente), por lo que la acción de creación por parte de Dios entre 
los antiguos zapotecas era una actividad femenina, Dios al crear “da a luz” a los se-res 
vivos, como una madre a sus hijos. También se le denominaba PITA’O COQUILA 
o PITA’O COQUILAO, que significaba el que da los bienes cuando se necesitan. Dios 
era venerado en un Santuario que llevaba este mismo nombre y que con la llegada 
de los españoles se transformó en JUQUILA, por la mala pronunciación de los espa-ñoles 
y que actualmente sigue siendo un santuario para suplicar los bienes necesa-rios 
para vivir la vida digna, sólo que el santuario ahora está dedicado a la Madre de 
Dios, la Virgen Santísima de la Inmaculada Concepción, y a ella se le hacen los “pe-dimentos” 
que antiguamente se le hacían a Dios con el nombre de PITA’O COQUILA. 
Había otro nombre que expresa el dominio de Dios sobre todo, tanto lo bueno como 
los infortunios y desgracias, PITA’O PEZELAO. En algunos lugares de Oaxaca, el 
término Beze o Peze quedó adjudicado al demonio de la predicación cristiana por in-fluencia 
de los religiosos que interpretaron este nombre como el del espíritu del mal 
que causa los males entre las personas, pero el nombre Beze o Peze en la antigüe-dad, 
tenía un carácter sagrado y atribuido a Dios mismo. 
Para nuestros antepasados, de Dios viene todo lo que da la vida, incluyendo la activi-dad 
amorosa y sexual, y así recibía el nombre de PITA’O PECALA que bendecía toda 
la actividad amorosa de parejas para seguir dando vida. Muchos otros nombres son 
dados a Dios, como PITA’O COCIJO, el que crea y lanza los rayos y la lluvia, PITA’O 
XU, el que hace temblar la tierra, etc. 
La llegada de los misioneros católicos (dominicos) puso freno a la expresión teoló-gica 
de nuestros antepasados, ya que la evangelización llevada a cabo por no logró 
aceptar la profundidad del pensamiento teológico de los originarios de estas tierras, 
y trataron de hacer desaparecer los términos zapotecas para referirse a Dios, por 
considerarlas expresiones idolátricas de paganismo que adora a muchos “dioses” 
diversos por pura superstición. Así se cambió el nombre de PITA’O por el de DIOS 
que zapotequizado quedó como “DIUXI” y es el término con el que nos referimos a 
Dios actualmente, mientras que el Término PITA’O quedó para expresar a los “santos 
e imágenes de la Virgen” dentro del santoral católico. Así, en el Istmo, todavía se 
le llama a los santos y a la Virgen: “BIDÓ” que es una transformación del antiguo 
vocablo PITA’O; todavía en el “Catecismo de la doctrina cristiana” del dominico Fray 
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Leonardo Levante de 1776 se traduce el nombre de Dios al zapoteco como “Bito’o”, 
pero más tarde fue relegado a expresar sólo las imágenes sagradas. El P. Eleazar 
afirma que entre los zapotecas evangélicos el término BIDÓ lo usan como sinónimo 
de “ídolo”, lo cual es más grave y equívoco. 
Esta reflexión nos llevó a examinar nuestra manera de hacer pastoral en este tiempo 
y a sentir la necesidad del diálogo interreligioso para rescatar la sabiduría de nues-tro 
pueblo e incluirla en la riqueza doctrinal de la Iglesia Católica y así aportar a la 
catolicidad con la diversidad de las riquezas de nuestras culturas. 
La riqueza de este primer taller está a la vista, desgraciadamente, la participación 
no fue la que esperábamos ya que nos reunimos solo 14 personas de aproximada-mente 
35 que habían asegurado su asistencia. Sin embargo, el aprovechamiento y el 
entusiasmo han sido suficientes para acordar un tercer taller que dé continuidad a 
los dos primeros y lo tendremos los días 16 al 20 de junio del 2014 en la comunidad 
parroquial del Señor de Esquipulas, nuevamente en Juchitán, Oaxaca, en el Istmo 
de Tehuantepec. La única condición es tener las nociones de estos primeros talleres 
para participar en el tercero, nuestro compromiso ha sido el de compartir estos co-nocimientos 
en nuestras comunidades para involucrar a nuestros hermanos laicos y 
laicas en el proceso. 
Esta experiencia nos vivifica y nos ha ayudado a revalorar la profundidad de nues-tras 
culturas para mantenerlas vivas en lo mejor de su expresión y seguir aportan-do 
a la mejora de este mundo. 
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16 
Patricia Santaella G. 
Iyolosiwa A.C. 
malinalli.salud@gmail.com 
Estamos siendo testigos y partícipes 
de un tiempo de oportunidad. Nuestro 
planeta vive cambios evolutivos impor-tantes 
descritos ya por los pueblos ori-ginarios 
y nombrados hoy como fin de 
una era e inicio de algo nuevo. 
Los pueblos ancestrales en nuestro país 
tenían el conocimiento para realizar 
cálculos matemáticos y astronómicos; 
éstos posibilitaron contar con sistemas 
de medición y calendáricos de gran 
precisión. Estos conocimientos, hoy en 
día, siguen vivos. Desgraciadamente, 
nuestros sistemas educativos actuales 
han privilegiado la enseñanza de conocimientos europeos y los propios han caído en 
desconocimiento e, incluso, desvaloración. 
Estos saberes existen en nuestra memoria colectiva y siguen plasmándose hoy en 
las diversas expresiones culturales de nuestros pueblos. 
Un ejemplo vivo que quiero compartir es la práctica de las mujeres artesanas, muje-res 
tejedoras que han heredado la sabiduría ancestral para seguir realizando bellos 
y complicados tejidos en telar de cintura. Es en estos tejidos donde, aplicando el sis-tema 
binario, base de la tecnología actual, entretejen los hilos de la vida cotidiana. 
En el silencio de la montaña, mujeres anónimas dedican buena parte del día a estar 
amarradas a su telar ordenando, contando, atando, imaginando y pensando una gran
combinación de colores y plasmando diseños ancestrales que viven en la memoria 
del corazón o han sido compartidos por otras mujeres. Colores, formas y diseños con 
un contenido profundo que plasma una cosmovisión y en ella una espiritualidad que 
toma forma al ser tejida y al ser portada. Hilos sueltos transformados en una nueva 
creación dignificante. Son espacios donde se entretejen deseos, necesidades, proble-mas, 
sufrimientos y alegrías. Donde todo el ser se centra en una nueva creación. 
Desgraciadamente, estos saberes se han ido perdiendo en la vorágine neoliberal que 
privilegia la forma superficial de las cosas sobre el fondo teológico–espiritual y que 
convierte estas creaciones en mera mercancía. Junto con otras artesanas, me gusta-ría 
poder rescatar y expresar la experiencia de la divinidad en el acto de tejer. 
Algunos elementos que rescato de la sabiduría de las mujeres tejedoras, que consi-dero 
son aporte para posibilitar el buen vivir en nuestro tiempo, son los siguientes: 
• La disciplina y constancia que implica iniciar y terminar una creación o prenda. 
• El orden mental y manual para poderlo realizar, contando con precisión para 
17 
lograr formas simétricas. 
• Lo estético que se expresa en la combinación de formas y colores. 
• Privilegiar el proceso contra el resultado. 
• Practicar la creación colectiva, es decir, la participación de varias manos 
para lograr un fruto que se vuelve común. 
• La relación vital con la naturaleza que lleva a plasmar sus expresiones en 
una prenda: cerros, tierra, agua, flores, plantas, animales, etc. 
• Recordarnos traer a nuestro corazón nuestra propia historia a través de cada 
creación. 
• Fortalecer la libertad interior y el desapego de la obra creada. 
• Transmitir conocimientos y sabiduría a las nuevas generaciones. 
• Posibilitar un medio de ingreso económico privilegiando el valor sobre el precio. 
• Expresar la divinidad a través de una creación estética. 
• Favorecer el gozo, la alegría y satisfacción ante una nueva creación. 
Si en nuestro país queremos realmente tratar de vivir de acuerdo con los valores del 
proyecto de vida de nuestros pueblos originarios, necesitamos recuperar el valor 
estético de las creaciones artesanas con todo su sentido, valor histórico y de saber. 
Esto implica superar la pobreza extrema de los pueblos para que cada creación sea 
valorada en sí misma y no como mercancía que necesita transformarse en servicios
que favorecen principalmente a trasnacio-nales 
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o pequeños grupos de “poder”. 
Para poner un ejemplo, una mujer artesa-na 
de la zona amuzga de Guerrero trabaja 
3 meses para realizar un huipil por el que 
recibe de un intermediario entre 600 y 
700 pesos. Si logra venderlo directamente 
en la ciudad, tendrá un precio de alrede-dor 
de mil 300 pesos. Esto significa que 
gana el equivalente a 433 pesos mensua-les, 
108 semanales o 18 pesos diarios, por 
dedicar al menos 6 horas del día a tejer. 
Ese dinero, en un abrir y cerrar de ojos, se 
convierte en pagos de alimentos para su familia, medicamentos y servicios, como luz 
y, en muchos casos, teléfono o celular. Pero no se deja de escuchar, aun en ferias de 
comercio justo: “por qué tan caro”… 
Necesitaríamos recrear nuestro sistema educativo, rescatando saberes ancestrales 
que posibiliten vivirnos como pueblo de pie, dignos, fortalecidos por nuestras propias 
raíces. En nuestro país existen conocimientos en variedad de ámbitos que necesitarían 
ser conocidos y valorados para seguir formando sujetos libres y transformadores. 
¿Por qué no se contempla, en el caso de las comunidades indígenas, reconocer como 
parte del proceso de aprendizaje en las escuelas el telar de cintura (u otros dependien-do 
de la región) como medio para aprender las “competencias” necesarias, donde se 
integrarían conocimientos aritméticos-estéticos–actitudes–valores–espiritualidad? 
Las mujeres artesanas tienen un poder real por lo que son capaces de vivir y hacer. 
No sólo por crear y transformar durante su trabajo artesanal, sino además por tener, 
educar y mantener a su familia, por ser sujetos de transformación en sus comunida-des. 
Esto necesita ser reconocido y superar esquemas patriarcales de dominación. 
Invito a los agentes de pastoral indígena y a los servidores y servidoras comunitarios 
a que juntos dediquemos tiempos y espacios para compartir con las nuevas generacio-nes 
el valor y significado de las distintas creaciones y expresiones de arte propias de 
la comunidad. Que no las veamos solamente como mercancía, sino como fortaleza y 
medio de crecimiento personal y comunitario; como expresión profunda de vida, iden-tidad 
y espiritualidad de los pueblos. Que valoremos y reconozcamos el servicio de mi-llones 
de mujeres que desde su trabajo orante transforman situaciones de limitación, 
dolor y sufrimiento en expresiones coloridas que armonizan nuestro ambiente.
19 
Abad Cruz del Ángel 
CENAMI 
cenamisal@terra.org.mx 
Salud en Manos del Pueblo es una experiencia que hacen las comunidades indígenas 
campesinas desde hace veinticuatro años, conformadas en una diversidad de procesos 
de salud motivados en compartir su andar y su construir de la salud comunitaria des-de 
una perspectiva propia milenaria. Es un lugar de encuentro de procesos sociales y 
pastorales que articula, reflexiona y fortalece las diferentes experiencias de lucha por 
la salud desde su propia identidad cultural y religiosa. 
En Salud en Manos del Pueblo participan bases indígenas que están en organizaciones 
de salud a nivel pastoral o social, interesados en el fortalecimiento, defensa y cuidado 
de la medicina tradicional propia, así como en el análisis de las grandes problemáticas 
sociales, ambientales, económicas y políticas del país que afectan a sus comunidades. 
Funciona con un encuentro nacional anual en diversas regiones y Estados, según 
acuerdo de la coordinación y de consulta a las bases. Como un equipo coordinador se 
reúne una vez al año para evaluar el encuentro e intercambiar la marcha de los proce-sos 
locales y regionales y organizar lugar, fecha y tema del próximo encuentro. 
Salud en Manos del Pueblo –como lugar de encuentro, intercambio y articulación de 
experiencias basadas en el análisis de la realidad, en el conocimiento del sistema de 
salud de los pueblos indígenas, en la discusión de políticas públicas de salud oficial, 
en la formación y capacitación de promotores y promotoras de salud comunitaria; en 
la implementación de alternativas de alimentación y la instalación de casas de salud 
y botiquines comunitarios entre otros– ha fortalecido los procesos sociales y pastora-les 
hacia la consolidación de un trabajo con perspectiva de salud comunitaria integral 
alimentada de las tradiciones ancestrales expresadas en la cosmovisión de la medicina 
tradicional de los pueblos indígenas.
Como resultado de su caminar y de su compartir, hoy podemos decir que Salud en Ma-nos 
del Pueblo también contribuye al acceso de mejores servicios de atención primaria 
de la salud a otros sectores de la población donde existen procesos organizados, y en 
los últimos cinco años se ha sumado junto con otras organizaciones del país, al cuida-do, 
resguardo y defensa del agua, del territorio, del maíz, de la medicina tradicional 
y de la soberanía alimentaria. El caminar de Salud en Manos del Pueblo sigue con la 
esperanza de que la construcción de la salud es posible desde la vida eclesial y social 
con el aporte de los pueblos indígenas. 
20
21 
Pbro. Atilano A. Ceballos Loeza 
Arq. de Yucatán. 
tilo04@prodigy.net.mx 
Introducción 
Los abuelos más abuelos de estas tierras mayas, 
utilizan desde tiempos pretéritos el rocío matinal 
para sus ceremonias y ritos. Este singular líqui-do 
se obtiene de las hojas mañaneras por donde se 
desliza sinuosamente hacia sus jícaras para luego 
ser ofrendadas a los Dioses de las milpas, para que 
fecunden sus sementeras. 
En cierto modo ese es nuestro objetivo: ser líquido 
vital en las experiencias de los hombres y mujeres 
del campo peninsular yucateco que se acercan a 
este proyecto; ofrenda que respeta y anima la cultura de quienes son partícipes de 
ella. 
Aun cuando esta experiencia sea muy discreta y humilde, quiere seguir siendo como 
“el rocío que cae del cielo”, ese rocío que refresca y da esperanza cada mañana. U 
Yits Ka’an es una expresión maya que significa: Rocío o sabia que cae del cielo. 
Antecedentes 
Este proyecto agroecológico inició en el año 1992, cuando un grupo de presbíteros 
nos dimos a la tarea de analizar y reflexionar la situación del campo yucateco: su 
deterioro, el abandono del campo y las tierras, y, por ende, de la cultura; la desespe-ración 
de los campesinos y campesinos a quienes les escuchamos decir en repetidas 
ocasiones: “la milpa y el campo ya no rinde como de antes”. El primer intento de 
darle forma y organización a este proyecto se hizo en Maní, al invitar a un grupo 
de campesinos y productores del sur del estado, de las poblaciones de Mama, Tekit y
Oxcutzcab, para compartir sus experiencias agroecológicas, mismas que iniciaron 
años anteriores, a través de un intercambio de prácticas agrícolas con campesinos 
de Guatemala, que habían sido expulsados de su país. Un segundo intento fue reali-zado 
en el pueblo de Mama, donde participaron varios campesinos del sur del estado. 
Esta convivencia entre campesinos despertó inquietudes para dar inicio a un trabajo 
agroecológico más organizado. En febrero de 1994, algunos presbíteros y campesi-nos 
participamos en el primer taller sobre agroecología en Yucatán. A partir de este 
momento, se inició un trabajo de promotoría en el interior del estado, visitando a los 
campesinos de las parroquias de Valladolid, Becanchén, Maní, Kinchil, Tinún, inclu-so 
las prácticas agroecológicas llegaron a los internos del Centro de Readaptación 
Social de Valladolid. 
En esas visitas, se empezó a trabajar con parcelas demostrativas, en los patios de las 
iglesias y en algunas milpas de campesinos que se unían a este proyecto. Las parcelas 
se trabajaban en dos áreas: hortalizas y promoción de milpas intensivas, con labranza 
22
mínima y cultivos de abonos verdes. Hay que subrayar que estas milpas eran demos-trativas: 
muchos campesinos acudían a ellas para ver los resultados, ya que el campe-sino/ 
a si no comprueba los resultados, difícilmente asume cualquier proyecto. De eso 
modo se fue sembrando, como diminuta semilla, el método “Campesino a Campesino”. 
Se continuó organizando otros encuentros campesinos para realizar prácticas (abo-nos 
verdes, compostas, etc.) e intercambio de semillas. Además, varios sacerdotes 
conseguían semillas para repartir entre los grupos campesinos. La cosecha obtenida 
en las parcelas demostrativas se repartía entre los grupos de campesinos. 
Objetivo 
“Promover un modo de vida sustentable, preferentemente entre las familias campe-sinas 
del estado, contribuyendo en ellas a la soberanía alimentaria y a la conciencia 
ecológica, como una respuesta a los desafíos que la situación actual nos plantea.” 
Se busca una formación integral que incluya aspectos tecnológicos, culturales, es-pirituales 
y humanos, para que quienes asistan a la escuela asuman en sus comuni-dades 
las prácticas de la agricultura orgánica como un modo de vida. Las naciones 
originarias de nuestras tierras amerindias siempre hablan de modos de vida y ma-neras 
23 
de vivir. 
Para lograr una continuidad en el proceso de aprendizaje, la escuela cuenta con 
un equipo de promotores campesinos/as y profesionales de las diferentes áreas de 
la producción agropecuaria y manejo integral de los recursos naturales, los cuales 
brindan asesoría técnica y de motivación para que el alumno reafirme los conoci-mientos 
adquiridos. 
La producción agroecológica en Yucatán, que se ha promovido desde la Escuela de 
Maní, pasa por granjas integrales, cooperativas, grupos familiares, asociaciones y 
productores/as particulares, que se entretejen y complementan para integrar una 
red de productores/as orgánicos con exalumnos/as; a este entretejido de fuerzas y 
propuestas le hemos llamado Red de Comercio Justo, ya que queremos que los pro-ductos 
ecológicos lleguen directamente al consumidor, sin intermediarios. 
Los destinatarios 
Los hombres y las mujeres campesinas que estudian en la escuela proceden de los 
más variados puntos de la geografía de la península de Yucatán, y en los últimos 
años del interior del país y de otros pueblos hermanos de Centroamérica. En los 
años que lleva funcionando la escuela, ha acompañado el proceso formativo de más
de 650 alumnos, la mayoría campesinos y campesinas de estas tierras. 
Las Granjas Integrales, las subsedes y centros de producción, han servido como de-tonantes 
para la conciencia ecológica en grupos de estudiantes de todos los niveles, 
que se han acercado para realizar visitas educativas y/o prácticas agroecológicas a 
esos lugares. 
El trabajo actual. 
Talleres. Actualmente se imparten cursos agroecológicos en seis comunidades del 
interior del estado: Valladolid, Peto, San Simón, Hunucmá, Yokdzonot y Maní. Los 
contenidos (teoría y prácticas) se van desarrollando cada semana en la subsede, con 
dos evaluaciones semestrales, y a lo largo del curso se van apuntalando con reflexio-nes 
24 
humanísticas y culturales. 
Cuxan Sum. Se trata de un mito maya, que después de analizarlo se ha convertido 
en un proyecto de rescate de especies endémicas y de valores culturales. Desde hace 
dos años, acompañamos dos procesos productivos en las comunidades de Yucatán: 
Maní, Dzán, Tipikal, Conkal, Dzemucut, Mama, Mayapán, Xohuayan, Tabí y Xoy. A 
las familias les entregamos cerdos del país y abejas meliponas para que las multipli-quen 
y, después de un año, puedan regresar el mismo número de animales a otras 
tantas familias en iguales condiciones sociales. Para implementar este proyecto con-tamos 
con el apoyo de la Fundación Heifer International. Durante estos dos últimos 
meses, se están instalando biodigestores entre algunas familias que trabajan los 
cerdos, aprovechando las excretas de los animales para obtener gas metano. 
Saberes campesinos. En estos últimos años hemos organizado un evento que sirve 
de integración de conocimientos, al que hemos llamado: Saberes Campesinos. El 
primero fue sobre la Influencia de la Luna en la Agroecología y el segundo, inter-cambio 
de semillas criollas y animales e instrumentos de trabajo. En 2011, lanzamos 
una campaña en defensa del maíz criollo a través de “La Declaración de Maní”. 
Consultoría. Esta escuela agroecológica funciona también como Consultoría. Este 
año propusimos 21 proyectos agroecológicos a realizarse en la costa norte de Yuca-tán. 
De los cuales estamos acompañando 5 proyectos a través de la trasferencia de 
ecoteconologías. 
Vinculación. A lo largo de nuestro recorrido hemos realizado diversas vinculaciones 
con ONG’s, ayuntamientos, escuelas, iglesias, asociaciones, ejidos, universidades, 
productores/as independientes, estudiantes, investigadores/as, etc., con el fin de 
compartir y seguir aprendiendo. Las últimas vinculaciones se hicieron con el Insti-
tuto Tecnológico de Mérida, con el departamento que la UNAM tiene en Yucatán y 
con la Universidad de Tokyo, quienes están realizando un estudio entre las familias 
beneficiadas de nuestros proyectos, y la contribución de éstas al medio ambiente. 
Maíz Kuxtal 1. Este año, un grupo de campesinos/as del sur del Estado, juntamente 
con profesores y alumnos/as vinculados con la Escuela, han logrado mejorar una 
semilla de maíz criollo, haciéndola más resistente a la sequía 
Retos que afrontar 
No cabe duda que este proyecto de educación popular y liberadora está sujeto a cam-bios 
y revisiones, con el afán de mejorar y seguir siendo una verdadera alternativa 
para los campesinos/as mayas de hoy. Sin embargo, las nuevas condiciones ambien-tales, 
sociales, alimenticias, políticas, culturales que se viven, se convierten en retos 
y desafíos que afrontar. En medio de un gris panorama, no dejamos de insistir en 
que, nuestro proyecto educativo tiene que seguir siendo: 
• Dirigido preferentemente por y para los hombres y mujeres del campo. 
• Un centro de formación integral u holístico. 
• Auténticamente liberador. 
• Autogestivo. 
• Que responda a las legítimas aspiraciones de los hombres y las mujeres del 
campo y no a los intereses que el mercado y otros proyectos de muerte, que 
galopan a nuestro alrededor. 
Sólo así, haremos que U Yits Ka’an sea verdaderamente un rocío matinal para el fu-turo 
25 
que queremos sembrar.
Próximas actividades de la Dimen-sión 
de Pastoral Indígena, Comisión 
Episcopal para la Pastoral Social. 
1. Reunión del Consejo Asesor de la Dimensión de Pastoral Indígena, 22 al 23 de 
septiembre en el Centro Nacional de Ayuda a las Misiones indígenas. CENAMI. 
2. Encuentro Nacional de Religiosas Indígenas. 16 al 19 de octubre en Naupan, Pue-bla, 
Diócesis de Tulancingo. Para religiosas indígena y hermanas que trabajan y 
se identifican con los Pueblos Indígenas. (55) 5563-6543. 
3. VIII Taller de Cultura Náhuatl (Traducción de la Biblia al náhuatl). Para Delega-das 
y delegados de las diócesis participantes. 20 al 23 de octubre, Sede: Tancan-huitz 
(Cd. Santos). Diócesis de Cd. Valles. 
4. II Retiro de Espiritualidad Indígena. Fecha por confirmar. Para personas que 
quieran vivir un espacio de encuentro y oración desde la honda espiritualidad de 
los pueblos indígenas. 
5. Talleres de Fundamentos Teológicos de la Pastoral Indígena en México, a petición 
26 
de las comunidades. 
6. Encuentro Nacional de Pastoral Indígena. 26-30 enero 2015 en la Parroquia San-tiago 
Temoaya. Diócesis de Toluca. Para agentes de pastoral indígena que estén 
en procesos con sus comunidades
Dimensión de Pastoral Indígena de la Comisión Episcopal 
para la Pastoral Social 
Obispo Responsable: Mons. Francisco Guillermo Escobar Galicia. 
Secretaría: Hna. Luz Angélica Arenas Vargas y Gaspar Cabrera Manuel 
Consejo de la Dimensión Indígena. 
P. Eleazar López Hdez., P. Clodomiro Siller, P. Mario Pérez, P. Santos Án-gel 
Villegas, P. Bernardo Valle, P. Jorge García Reséndiz, Ausencia Jimé-nez, 
Miguel Mireles, Hna. Herlinda Ic Si, Hna. Rosa Margarita Mayoral B. 
27 
y Hna. Josefina Borbón. 
Datos de la Dimensión Indígena de la Comisión Episcopal 
para la Pastoral Social (CEPS). 
Calle Tintoreto No. 104 Col. Cd. de los Deportes 
Del. Benito Juárez C.P. 03710, México D.F. 
(52) (55) 5563-1604 y 5563-6543, ext. 15 
(52) (55) 5563-3968 
044 55 3204-6179 
indgenas@ceps.org.mx 
pastoralindigenacem@hotmail.com 
www.ceps-caritasmexico.org/indigenas/ 
Facebook: https://www.facebook.com/nican.mopohua

In ixtli01

  • 1.
    Boletín Trimestral No.1septiembre Dimensión de Pastoral Indígena de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social.
  • 2.
    Índice 1. Presentación.........................................................................................3 2. Editorial................................................................................................ 4 3. IN ÍXTLI IN YÓLLOTL: La Persona Humana según nuestros antepasados Pbro. Clodomiro Siller. CENAMI...................................... 5 4. El Derecho a la Consulta. Dra. Dolores Soto. Amnistía Internacional, México........................................................... 8 5. La diócesis de Tehuantepec inició un proceso de Teología India Zapoteca. Gaspar Cabrera Manuel (Hno. Lobo)............ 12 6. Las mujeres indígenas, posibilitadoras del buen vivir: mujeres tejedoras. Patricia Santaella G. – Iyolosiwa A.C..................... 16 7. Salud en manos de pueblo. Abad Cruz del Ángel. CENAMI................ 19 8. U Yits Ka’an: El preludio de cada mañana. Pbro. Atilano A. Ceballos Loeza............................................................ 21 9. Actividades realizadas por la Dimensión de Pastoral Indígena........... 26
  • 3.
    3 Presentación ¡Estimadashermanas y hermanos! Les saludo en el Señor Dios, del Cerca y del Junto, el Dador de la Vida, Jesucristo, nuestro Señor, que nos acompaña y camina con nosotros en la historia de nuestra vida y de nuestros pueblos. Con mucho gusto y esperanza quiero presentarles el boletín In Íxtli in Yólot (rostro y corazón), de la Dimensión de Pastoral Indígena de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social. In Íxtilt in Yólot, nace en el proceso de nuestra reflexión y trabajo como Dimensión, con el deseo de ser expresión del rostro y corazón de los diversos procesos de pas-toral indígena del país, al mismo tiempo que favorecer una red de comunicación e intercambio de esta pastoral. Queremos compartir las experiencias, las luchas de la pastoral indígena, queremos caminar juntas y juntos en el tejer de la historia y la humanidad con nuestros pue-blos. Los contenidos que aquí se presentan, nacen de la experiencia de los agentes y del caminar de los pueblos en la lucha por ser sujetos de su historia y su evangeliza-ción, por ello, queremos poner a su disposición este boletín con el fin de que todas y todos, quienes caminamos en nuestra vida desde esta pastoral indígena, podamos compartir nuestras experiencias y nuestro caminar al lado de los pueblos origina-rios. Esperamos les guste y lo disfruten y se animen a escribir y compartir sus experien-cias con todos nosotros. +Guillermo Francisco Escobar Galicia. Obispo de la Diócesis de Teotihuacán. Responsable de la Dimensión de la Pastoral Indígena
  • 4.
    4 Editorial Compartirla vida, el caminar, los sueños, esperanzas y luchas de los pueblos indíge-nas es la finalidad de este boletín. Tiene la intensión de enriquecernos con la sabidu-ría de los pueblos originarios que nos motive a mantener el entusiasmo por la cons-trucción de un mundo mejor y más justo en sus relaciones para todas y todos. En este primer número, nos enriquecemos con el contenido del término “In Ixtlin, in Yóllotl” que el P, Clodomiro de CENAMI nos ayuda a comprender y saborear. El valor del Derecho a la consulta, para los pueblos indígenas es abordado por la Dra. Dolores Soto, de Amnistía Internacional con claridad y contundencia para ha-cer uso de este Derecho. La Diócesis de Tehuantepec, nos comparte su experiencia de inicio de un proceso de reflexión teológica desde la Cultura Zapoteca que se inscribe dentro de los otros esfuerzos de elaboración teológica de las culturas mayas, náhuatl, y totonacas en el país y como parte del Gran Proceso de Teología India del Continente, como un apor-te específico para la Teología Católica. La Hna. Patricia Santaella, desde las Tierras de los Amuzgos del estado de Guerre-ro, nos comparte el sentido profundo del trabajo de tejido que elaboran las mujeres amuzgas y que puede aplicarse al trabajo artesanal de todos los pueblos indígenas, que va más allá de la expresión artística y del uso comercial que a veces se hace de ellas. Un hermoso llamado a mirar de otra manera el trabajo artístico de nuestras hermanas y hermanos de Cultura ancestral. Abad Cruz del Ángel, colaborador de CENAMI, nos comparte el proceso del trabajo de Salud alternativa entre los pueblos indígenas y la trascendencia que va teniendo, para el fortalecimiento de la vida e identidad de nuestros pueblos. El P. Atilano, desde la Arquidiócesis de Yucatán, nos comparte la experiencia de orga-nización y acompañamiento Pastoral a lo que ellos han denominado agroecología que nos aporta la riqueza de mirar el trabajo agrícola de manera integral, desde aspectos económicos, hasta teológicos. Una experiencia que tiene mucho que enseñarnos. Nuestro deseo es que este boletín se convierta en un instrumento de acercamiento entre los pueblos, de enriquecimiento entre las personas y sea una auténtica herra-mienta de comunicación entre los diversos y diferentes, como signo del Reino de Dios, que viene.
  • 5.
    5 Dr. ClodomiroL. Siller A. Centro Nacional de Ayuda a Misiones Indígenas. CENAMI cenamipas@terra.org.mx Todos los pueblos del mundo tienen siempre una manera de entender, de explicar y de hablar acerca de la persona humana. Cuando los primeros misioneros preguntaron a los ancianos y principales de México Tenochtit-lán, y de otros dos lugares, qué decían que era la persona humana, ellos respondieron que la persona humana es rostro y corazón. En su pro-pia lengua, el náhuatl, dijeron: in ixtli, in yólotl. El rostro, ixtli, según su simbología, significa la presencia, la apariencia, lo que vemos de la per-sona. El corazón, yólotl, expresa el movimiento, la acción, la fuerza, lo que uno hace, en qué está uno ocupado, el dinamismo, la dirección que le damos a nuestro actuar. Según las tradiciones indígenas que nos consig-nan los cronistas del siglo XVI, para nuestros
  • 6.
    6 antepasados, lapresencia, lo que vemos de la persona, in ixtli, era muy impor-tante. La presencia debía mostrar quién era esa persona, sus características, de dónde era, dónde había estado, qué hizo allí, qué servicios está dando o ha dado a la comunidad. Todo esto lo mostraban en el vestido, en el manto, en el tocado, en el penacho, en sus dientes. El color que le ponían en algunas partes a su tilma decía si era agricultor, si era astrólogo; los sím-bolos que agregaban a su vestido daban a entender si era comerciante, a qué lugares había ido para restablecer la paz, qué ser-vicios había prestado a su comunidad. Recordemos que, en las culturas, los sím-bolos son palabras, representaciones u ob-jetos que tienen muchos significados cuyo sentido lo reciben de las tradiciones de la propia cultura. Veamos algunos de estos símbolos que se usaban tanto para saber ante quién se estaba, como para conocer cuál era el comportamiento y el actuar de esa persona: • Las orejeras y narigueras podían ser de piedra verde, para las personas rela-cionadas con la tierra, la agricultura, el bosque; de piedra negra, para quien colaboraba con el sacrificio de Dios; o de concha, para aquel que se interesa-ba por el agua, por lo principal de la vida. • Todavía observamos en muchas cabezas de barro o en máscaras funerarias que nuestros antepasados se tallaban los dientes de muchas formas: trian-gular, para la persona servidora, intermediadora; cuadrada, alguien que completa, que termina, que totaliza lo que hace; en círculo, estamos frente a quien realiza lo que Dios quiere y lo necesitamos en la tierra. • Vara en la mano, es alguien que tiene autoridad y mando. • Ramo de flores o flores pintadas o bordadas en el vestido, es una persona que conoce y da la verdad.
  • 7.
    • En unpenacho de plumas, cada pluma simboliza un tipo de servicio que ha dado o actualmente da a la comunidad. • Un monte, un río y un símbolo, precisa el nombre de la ciudad que gobierna o de la ciudad a la que fue a restablecer la paz. Hoy, en muchas comunidades, cuando las personas se encuentran, inmediatamente notan la apariencia que tiene la otra persona, pero para poder situarla y compren-derla le preguntan: “¿Cómo va tu corazón?” Esto nos podría servir a todos, conservar la apariencia que corresponde a lo que so-mos y tener los compromisos que nos pide el sentido que le damos a nuestra vida y el servicio que estamos dando a la comunidad. 7
  • 8.
    8 Dra. DoloresSoto. Amnistía Internacional, México. doloressotoa@gmail.com El derecho a la consulta tiene su funda-mento en el derecho a la libre determina-ción de los pueblos indígenas, esto es, el derecho que tienen los pueblos indígenas en la recuperación del control sobre su propio destino. El derecho a la consulta es un derecho internacional en los instrumentos interna-cionales de derechos humanos. Es introdu-cido por primera vez en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 1989). Su cumplimiento es obligato-rio para los países que han rarificado este Convenio. Sin embargo, este derecho actual-mente se ha convertido en un ordenamiento internacional de carácter general, gracias a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y, en el caso de nuestro Continente, también debido a las sentencias emitidas por la Cor-te Interamericana de Derechos Humanos. Un instrumento reciente promulgado este año, son las Directrices Voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la Seguridad alimentaria nacional (2014) de la FAO, que aunque no son vinculantes tienen un alto peso moral El reconocimiento de este derecho a las comunidades no indígenas no ha sido tan ex-plícito como lo ha sido para las indígenas. Desde 1992, el Convenio sobre Diversidad Biológica reconoce la estrecha y tradicional dependencia que muchas comunidades campesinas e indígenas tienen, debido a que comparten sistemas de vida tradicionales.
  • 9.
    9 La CorteInterame-ricana de Derechos Humanos también ha hecho extensivo el derecho a la con-sulta a comunida-des no indígenas, al ampliar la protec-ción de los derechos reconocidos en el Derecho Internacio-nal de los Derechos Humanos a los pue-blos no indígenas que comparten ca-racterísticas simila-res con los pueblos indígenas. Cuando los Gobier-nos no realizan la consulta a las comunidades que pueden ser afectadas por alguna de sus acciones, se corre el peligro de tener un fuerte impacto en los derechos huma-nos tales como el de una vida adecuada, el de la alimentación, la vivienda, la iden-tidad cultural etc. Por lo que es importante que la afectación de este derecho sea vista desde un enfoque que interrelacione todos los derechos. Es importante tener en cuenta que la consulta es el medio y que el objetivo es el consen-timiento. La consulta habrá de resolverse con la decisión o serie de decisiones a las que den su consentimiento los titulares del derecho, esto es, las poblaciones consultadas. Esta consulta debe tener ciertas características: • Buena fe. Sinceridad y honestidad de las partes en actuación. Que la consul-ta se realice en un clima de confianza en la que no exista ningún engaño, traición o información sesgada o parcial. • Emplear los procedimientos apropiados y, en particular, a través de sus ins-tituciones representativas. Esto es, que se reconoce el derecho de los pueblos a decidir las formas e instituciones mediante las cuales los gobiernos deben hacer la consulta.
  • 10.
    • Finalidad dellegar a un acuerdo o lograr el consentimiento de las medidas propuestas. Esto implica necesariamente un proceso de negociación. La consulta, también debe cumplir obligatoriamente con estos procedimientos: 1. Consentimiento. Significa la manifestación de un acuerdo claro y convincente, conforme con las estructuras para la toma de decisiones de los pueblos interesa-dos, que incluyen procesos tradicionales de deliberación y con la participación plena de los representantes designados para ello por los propios pueblos. 2. Libre. Todos los diálogos y sistemas de toma de decisiones debe ser justo y estar libre de toda coacción, manipulación, amenaza, temor a represalias, corrupción o desequilibrio de poder en negociaciones 3. Previo. Todos los diálogos y acuerdos, deben tener lugar antes de que se adopte cualquier medida potencialmente perjudicial, y las comunidades deben tener el tiempo suficiente para dar su consentimiento de acuerdo con sus valores y tradicio-nes. De ser necesario, debe incluir la traducción a idiomas tradicionales. No deberá existir ninguna presión ni limitación temporal en la toma de decisiones. Tampoco podrá iniciarse ninguna obra antes de que el proceso de consulta haya concluido. 4. Informado. Debe proporcionarse información completa y objetiva, transmitida de manera clara y culturalmente adecuada; además, debe incluir la oportunidad de obtener asesoramiento independiente. La información debe reflejar todas las opinio-nes y puntos de vista, incluyendo tanto los riegos, como los beneficios potenciales. El derecho a la consulta es inseparable de otro derecho: la participación de los pue-blos interesados en los asuntos que les afecten. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en su artículo 25, garantiza el derecho de todos los ciudadanos a participar en la dirección de los asuntos políticos, concepto que incluye la apro-bación de leyes. La participación puede ayudar a prevenir violaciones de derechos humanos y garantizar que se adopten medidas adecuadas para mitigarlas. El Artí-culo 7 del Convenio 169, señala que los pueblos indígenas tienen derecho a decidir sus propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo, en la medida en que éste afecte a sus vidas, creencias, instituciones y bienestar espiritual y a las tierras que ocupan Tanto el Convenio 169 como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Dere-chos de los Pueblos Indígenas señalan varios temas que el gobierno está obligado a consultar: para efectuar proyectos de prospección y exploración de recursos natu-rales en territorios indígenas; en la formulación, aplicación y evaluación de planes y programas de desarrollo; en la enajenación de tierras, en situaciones de despla- 10
  • 11.
    zamiento, en laafectación de sus bienes culturales, intelectuales, religiosos o espiri-tuales; en la adopción de medidas para combatir prejuicios y eliminar la discrimina-ción; en los casos de que sus tierras o territorios sufran cualquier tipo de afectación, con motivo de la aprobación de cualquier proyecto que afecte sus tierras, territorios recursos naturales, etc. Por último, es importante señalar que son los gobiernos los responsables directos de efectuar la consulta, pero como en muchas ocasiones pueden ser juez y parte, las pro-pias comunidades pueden decidir hacer una auto consulta, siguiendo los principios y procedimientos señalados arriba. Estas consultas son válidas y relevantes, según lo ha declarado el Relator de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, sin embargo, el Gobierno no puede eludir su obligación de realizarlas. Un aspecto funda-mental que debe prevalecer, es que cualquier negociación que los pueblos indígenas realicen, debe hacerse en un plano de igualdad y que cumpla absolutamente con todos los requerimientos del derecho internacional de los derechos humanos. 11
  • 12.
    12 Gaspar CabreraManuel. Secretario de la Dimensión Indígena. lobo_pay@yahoo.com.mx En la Diócesis de Tehuantepec convivimos ocho culturas diferentes: cinco de ellas con territorio y permanencia muy antigua (mixe, zapoteca, zoque-chima, huave– ikood y chontal-tequisixteca), y otras tres culturas que se integraron recientemente por distintos motivos, habiendo sido desplazadas de su territorio original: chinante-ca y mazateca, por la construcción de la Presa Miguel Alemán, en Jalapa de Díaz, y mixteca, que llegaron en busca de tierras cultivables ofrecidas durante el Gobierno de Adolfo López Mateos.
  • 13.
    La Pastoral Indígenaen la Diócesis pre-tende 13 reforzar la identidad de cada cul-tura y lograr encuentros fraternos entre los pueblos para hacer juntos un proceso de Iglesia de Cristo con nuestras propias características. El proceso de Teología India lo hemos ini-ciado con la cultura zapoteca del Estado de Oaxaca, con la intención de seguir pos-teriormente esta reflexión con nuestros hermanos de las otras culturas. Realizamos un primer taller en el Centro de Pastoral de Tehuantepec, los días 31 de julio, 1 y 2 de Agosto del 2012, con la asesoría del P. Eleazar López Hernández de CENAMI que fue continuado y concluido en Juchitán, Oaxaca, en los últimos días de noviembre 2012. Estuvimos presentes zapotecas del Istmo, zapotecas de la Sierra de Oaxaca y zapotecas de Loxicha. También contamos con la presencia de nuestro Obis-po Emérito P. Arturo Lona Reyes, quien mostró gran interés y nos contagió su en-tusiasmo por mantener este rico proceso de reflexión teológica como un compromiso por enriquecer a nuestra Iglesia Católica y la presencia de la Dimensión Indígena. El segundo taller lo realizamos en la comunidad de San Agustín Loxicha, Oaxaca, en el mes de marzo del 2013, reforzando la reflexión de las dos sesiones anteriores. La primera reflexión se centró en el Nombre de Dios en la lengua zapoteca. Con la ayuda de Eleazar, que conoce y habla la lengua zapoteca a la perfección, hicimos primero un recorrido histórico por las distintas etapas de la nación zapoteca, desde sus orígenes, que tienen que ver con la cultura madre Olmeca, pasando por la época teotihuacana y su influencia entre los zapotecas de ese tiempo; la época Tolteca y la Azteca o Mexica que dejaron huellas en nuestra historia; la Conquista Española y la Colonia, que también nos marcó; las luchas por la independencia, la confusa época de la inicial República, la etapa Porfirista, con la entrada del ferrocarril al Istmo de Tehuantepec, que abrió a nuevas prácticas y costumbres para los zapotecas de de la región, hasta llegar a las organizaciones y luchas más recientes con la COCEI en el Istmo y las de Pueblos Indios en otras partes del Estado, con el logro del respeto a los usos y costumbres de nuestros pueblo por parte del gobierno oficial. En la época antigua, cuando el idioma zapoteco era uno solo (antes de los españo-les), el nombre con que se denominaba a Dios era “PITA’O” que viene del término PI= viento, aliento y TA’O que tiene el significado de “inmenso, sagrado, lo que no tiene
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    fin o término”y el nombre de PITA’O se puede traducir como el “Aliento Sagrado que da vida a todo”. Este término era complementado con otros que especificaban la acción divina que se reconocía, por ejemplo: PITA’O COOZAANA, cuando se reconocía la acción creadora de la divinidad. El término coozaana tiene que ver con la acción de “dar a luz o pa-rir” (rixana, actualmente), por lo que la acción de creación por parte de Dios entre los antiguos zapotecas era una actividad femenina, Dios al crear “da a luz” a los se-res vivos, como una madre a sus hijos. También se le denominaba PITA’O COQUILA o PITA’O COQUILAO, que significaba el que da los bienes cuando se necesitan. Dios era venerado en un Santuario que llevaba este mismo nombre y que con la llegada de los españoles se transformó en JUQUILA, por la mala pronunciación de los espa-ñoles y que actualmente sigue siendo un santuario para suplicar los bienes necesa-rios para vivir la vida digna, sólo que el santuario ahora está dedicado a la Madre de Dios, la Virgen Santísima de la Inmaculada Concepción, y a ella se le hacen los “pe-dimentos” que antiguamente se le hacían a Dios con el nombre de PITA’O COQUILA. Había otro nombre que expresa el dominio de Dios sobre todo, tanto lo bueno como los infortunios y desgracias, PITA’O PEZELAO. En algunos lugares de Oaxaca, el término Beze o Peze quedó adjudicado al demonio de la predicación cristiana por in-fluencia de los religiosos que interpretaron este nombre como el del espíritu del mal que causa los males entre las personas, pero el nombre Beze o Peze en la antigüe-dad, tenía un carácter sagrado y atribuido a Dios mismo. Para nuestros antepasados, de Dios viene todo lo que da la vida, incluyendo la activi-dad amorosa y sexual, y así recibía el nombre de PITA’O PECALA que bendecía toda la actividad amorosa de parejas para seguir dando vida. Muchos otros nombres son dados a Dios, como PITA’O COCIJO, el que crea y lanza los rayos y la lluvia, PITA’O XU, el que hace temblar la tierra, etc. La llegada de los misioneros católicos (dominicos) puso freno a la expresión teoló-gica de nuestros antepasados, ya que la evangelización llevada a cabo por no logró aceptar la profundidad del pensamiento teológico de los originarios de estas tierras, y trataron de hacer desaparecer los términos zapotecas para referirse a Dios, por considerarlas expresiones idolátricas de paganismo que adora a muchos “dioses” diversos por pura superstición. Así se cambió el nombre de PITA’O por el de DIOS que zapotequizado quedó como “DIUXI” y es el término con el que nos referimos a Dios actualmente, mientras que el Término PITA’O quedó para expresar a los “santos e imágenes de la Virgen” dentro del santoral católico. Así, en el Istmo, todavía se le llama a los santos y a la Virgen: “BIDÓ” que es una transformación del antiguo vocablo PITA’O; todavía en el “Catecismo de la doctrina cristiana” del dominico Fray 14
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    Leonardo Levante de1776 se traduce el nombre de Dios al zapoteco como “Bito’o”, pero más tarde fue relegado a expresar sólo las imágenes sagradas. El P. Eleazar afirma que entre los zapotecas evangélicos el término BIDÓ lo usan como sinónimo de “ídolo”, lo cual es más grave y equívoco. Esta reflexión nos llevó a examinar nuestra manera de hacer pastoral en este tiempo y a sentir la necesidad del diálogo interreligioso para rescatar la sabiduría de nues-tro pueblo e incluirla en la riqueza doctrinal de la Iglesia Católica y así aportar a la catolicidad con la diversidad de las riquezas de nuestras culturas. La riqueza de este primer taller está a la vista, desgraciadamente, la participación no fue la que esperábamos ya que nos reunimos solo 14 personas de aproximada-mente 35 que habían asegurado su asistencia. Sin embargo, el aprovechamiento y el entusiasmo han sido suficientes para acordar un tercer taller que dé continuidad a los dos primeros y lo tendremos los días 16 al 20 de junio del 2014 en la comunidad parroquial del Señor de Esquipulas, nuevamente en Juchitán, Oaxaca, en el Istmo de Tehuantepec. La única condición es tener las nociones de estos primeros talleres para participar en el tercero, nuestro compromiso ha sido el de compartir estos co-nocimientos en nuestras comunidades para involucrar a nuestros hermanos laicos y laicas en el proceso. Esta experiencia nos vivifica y nos ha ayudado a revalorar la profundidad de nues-tras culturas para mantenerlas vivas en lo mejor de su expresión y seguir aportan-do a la mejora de este mundo. 15
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    16 Patricia SantaellaG. Iyolosiwa A.C. malinalli.salud@gmail.com Estamos siendo testigos y partícipes de un tiempo de oportunidad. Nuestro planeta vive cambios evolutivos impor-tantes descritos ya por los pueblos ori-ginarios y nombrados hoy como fin de una era e inicio de algo nuevo. Los pueblos ancestrales en nuestro país tenían el conocimiento para realizar cálculos matemáticos y astronómicos; éstos posibilitaron contar con sistemas de medición y calendáricos de gran precisión. Estos conocimientos, hoy en día, siguen vivos. Desgraciadamente, nuestros sistemas educativos actuales han privilegiado la enseñanza de conocimientos europeos y los propios han caído en desconocimiento e, incluso, desvaloración. Estos saberes existen en nuestra memoria colectiva y siguen plasmándose hoy en las diversas expresiones culturales de nuestros pueblos. Un ejemplo vivo que quiero compartir es la práctica de las mujeres artesanas, muje-res tejedoras que han heredado la sabiduría ancestral para seguir realizando bellos y complicados tejidos en telar de cintura. Es en estos tejidos donde, aplicando el sis-tema binario, base de la tecnología actual, entretejen los hilos de la vida cotidiana. En el silencio de la montaña, mujeres anónimas dedican buena parte del día a estar amarradas a su telar ordenando, contando, atando, imaginando y pensando una gran
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    combinación de coloresy plasmando diseños ancestrales que viven en la memoria del corazón o han sido compartidos por otras mujeres. Colores, formas y diseños con un contenido profundo que plasma una cosmovisión y en ella una espiritualidad que toma forma al ser tejida y al ser portada. Hilos sueltos transformados en una nueva creación dignificante. Son espacios donde se entretejen deseos, necesidades, proble-mas, sufrimientos y alegrías. Donde todo el ser se centra en una nueva creación. Desgraciadamente, estos saberes se han ido perdiendo en la vorágine neoliberal que privilegia la forma superficial de las cosas sobre el fondo teológico–espiritual y que convierte estas creaciones en mera mercancía. Junto con otras artesanas, me gusta-ría poder rescatar y expresar la experiencia de la divinidad en el acto de tejer. Algunos elementos que rescato de la sabiduría de las mujeres tejedoras, que consi-dero son aporte para posibilitar el buen vivir en nuestro tiempo, son los siguientes: • La disciplina y constancia que implica iniciar y terminar una creación o prenda. • El orden mental y manual para poderlo realizar, contando con precisión para 17 lograr formas simétricas. • Lo estético que se expresa en la combinación de formas y colores. • Privilegiar el proceso contra el resultado. • Practicar la creación colectiva, es decir, la participación de varias manos para lograr un fruto que se vuelve común. • La relación vital con la naturaleza que lleva a plasmar sus expresiones en una prenda: cerros, tierra, agua, flores, plantas, animales, etc. • Recordarnos traer a nuestro corazón nuestra propia historia a través de cada creación. • Fortalecer la libertad interior y el desapego de la obra creada. • Transmitir conocimientos y sabiduría a las nuevas generaciones. • Posibilitar un medio de ingreso económico privilegiando el valor sobre el precio. • Expresar la divinidad a través de una creación estética. • Favorecer el gozo, la alegría y satisfacción ante una nueva creación. Si en nuestro país queremos realmente tratar de vivir de acuerdo con los valores del proyecto de vida de nuestros pueblos originarios, necesitamos recuperar el valor estético de las creaciones artesanas con todo su sentido, valor histórico y de saber. Esto implica superar la pobreza extrema de los pueblos para que cada creación sea valorada en sí misma y no como mercancía que necesita transformarse en servicios
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    que favorecen principalmentea trasnacio-nales 18 o pequeños grupos de “poder”. Para poner un ejemplo, una mujer artesa-na de la zona amuzga de Guerrero trabaja 3 meses para realizar un huipil por el que recibe de un intermediario entre 600 y 700 pesos. Si logra venderlo directamente en la ciudad, tendrá un precio de alrede-dor de mil 300 pesos. Esto significa que gana el equivalente a 433 pesos mensua-les, 108 semanales o 18 pesos diarios, por dedicar al menos 6 horas del día a tejer. Ese dinero, en un abrir y cerrar de ojos, se convierte en pagos de alimentos para su familia, medicamentos y servicios, como luz y, en muchos casos, teléfono o celular. Pero no se deja de escuchar, aun en ferias de comercio justo: “por qué tan caro”… Necesitaríamos recrear nuestro sistema educativo, rescatando saberes ancestrales que posibiliten vivirnos como pueblo de pie, dignos, fortalecidos por nuestras propias raíces. En nuestro país existen conocimientos en variedad de ámbitos que necesitarían ser conocidos y valorados para seguir formando sujetos libres y transformadores. ¿Por qué no se contempla, en el caso de las comunidades indígenas, reconocer como parte del proceso de aprendizaje en las escuelas el telar de cintura (u otros dependien-do de la región) como medio para aprender las “competencias” necesarias, donde se integrarían conocimientos aritméticos-estéticos–actitudes–valores–espiritualidad? Las mujeres artesanas tienen un poder real por lo que son capaces de vivir y hacer. No sólo por crear y transformar durante su trabajo artesanal, sino además por tener, educar y mantener a su familia, por ser sujetos de transformación en sus comunida-des. Esto necesita ser reconocido y superar esquemas patriarcales de dominación. Invito a los agentes de pastoral indígena y a los servidores y servidoras comunitarios a que juntos dediquemos tiempos y espacios para compartir con las nuevas generacio-nes el valor y significado de las distintas creaciones y expresiones de arte propias de la comunidad. Que no las veamos solamente como mercancía, sino como fortaleza y medio de crecimiento personal y comunitario; como expresión profunda de vida, iden-tidad y espiritualidad de los pueblos. Que valoremos y reconozcamos el servicio de mi-llones de mujeres que desde su trabajo orante transforman situaciones de limitación, dolor y sufrimiento en expresiones coloridas que armonizan nuestro ambiente.
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    19 Abad Cruzdel Ángel CENAMI cenamisal@terra.org.mx Salud en Manos del Pueblo es una experiencia que hacen las comunidades indígenas campesinas desde hace veinticuatro años, conformadas en una diversidad de procesos de salud motivados en compartir su andar y su construir de la salud comunitaria des-de una perspectiva propia milenaria. Es un lugar de encuentro de procesos sociales y pastorales que articula, reflexiona y fortalece las diferentes experiencias de lucha por la salud desde su propia identidad cultural y religiosa. En Salud en Manos del Pueblo participan bases indígenas que están en organizaciones de salud a nivel pastoral o social, interesados en el fortalecimiento, defensa y cuidado de la medicina tradicional propia, así como en el análisis de las grandes problemáticas sociales, ambientales, económicas y políticas del país que afectan a sus comunidades. Funciona con un encuentro nacional anual en diversas regiones y Estados, según acuerdo de la coordinación y de consulta a las bases. Como un equipo coordinador se reúne una vez al año para evaluar el encuentro e intercambiar la marcha de los proce-sos locales y regionales y organizar lugar, fecha y tema del próximo encuentro. Salud en Manos del Pueblo –como lugar de encuentro, intercambio y articulación de experiencias basadas en el análisis de la realidad, en el conocimiento del sistema de salud de los pueblos indígenas, en la discusión de políticas públicas de salud oficial, en la formación y capacitación de promotores y promotoras de salud comunitaria; en la implementación de alternativas de alimentación y la instalación de casas de salud y botiquines comunitarios entre otros– ha fortalecido los procesos sociales y pastora-les hacia la consolidación de un trabajo con perspectiva de salud comunitaria integral alimentada de las tradiciones ancestrales expresadas en la cosmovisión de la medicina tradicional de los pueblos indígenas.
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    Como resultado desu caminar y de su compartir, hoy podemos decir que Salud en Ma-nos del Pueblo también contribuye al acceso de mejores servicios de atención primaria de la salud a otros sectores de la población donde existen procesos organizados, y en los últimos cinco años se ha sumado junto con otras organizaciones del país, al cuida-do, resguardo y defensa del agua, del territorio, del maíz, de la medicina tradicional y de la soberanía alimentaria. El caminar de Salud en Manos del Pueblo sigue con la esperanza de que la construcción de la salud es posible desde la vida eclesial y social con el aporte de los pueblos indígenas. 20
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    21 Pbro. AtilanoA. Ceballos Loeza Arq. de Yucatán. tilo04@prodigy.net.mx Introducción Los abuelos más abuelos de estas tierras mayas, utilizan desde tiempos pretéritos el rocío matinal para sus ceremonias y ritos. Este singular líqui-do se obtiene de las hojas mañaneras por donde se desliza sinuosamente hacia sus jícaras para luego ser ofrendadas a los Dioses de las milpas, para que fecunden sus sementeras. En cierto modo ese es nuestro objetivo: ser líquido vital en las experiencias de los hombres y mujeres del campo peninsular yucateco que se acercan a este proyecto; ofrenda que respeta y anima la cultura de quienes son partícipes de ella. Aun cuando esta experiencia sea muy discreta y humilde, quiere seguir siendo como “el rocío que cae del cielo”, ese rocío que refresca y da esperanza cada mañana. U Yits Ka’an es una expresión maya que significa: Rocío o sabia que cae del cielo. Antecedentes Este proyecto agroecológico inició en el año 1992, cuando un grupo de presbíteros nos dimos a la tarea de analizar y reflexionar la situación del campo yucateco: su deterioro, el abandono del campo y las tierras, y, por ende, de la cultura; la desespe-ración de los campesinos y campesinos a quienes les escuchamos decir en repetidas ocasiones: “la milpa y el campo ya no rinde como de antes”. El primer intento de darle forma y organización a este proyecto se hizo en Maní, al invitar a un grupo de campesinos y productores del sur del estado, de las poblaciones de Mama, Tekit y
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    Oxcutzcab, para compartirsus experiencias agroecológicas, mismas que iniciaron años anteriores, a través de un intercambio de prácticas agrícolas con campesinos de Guatemala, que habían sido expulsados de su país. Un segundo intento fue reali-zado en el pueblo de Mama, donde participaron varios campesinos del sur del estado. Esta convivencia entre campesinos despertó inquietudes para dar inicio a un trabajo agroecológico más organizado. En febrero de 1994, algunos presbíteros y campesi-nos participamos en el primer taller sobre agroecología en Yucatán. A partir de este momento, se inició un trabajo de promotoría en el interior del estado, visitando a los campesinos de las parroquias de Valladolid, Becanchén, Maní, Kinchil, Tinún, inclu-so las prácticas agroecológicas llegaron a los internos del Centro de Readaptación Social de Valladolid. En esas visitas, se empezó a trabajar con parcelas demostrativas, en los patios de las iglesias y en algunas milpas de campesinos que se unían a este proyecto. Las parcelas se trabajaban en dos áreas: hortalizas y promoción de milpas intensivas, con labranza 22
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    mínima y cultivosde abonos verdes. Hay que subrayar que estas milpas eran demos-trativas: muchos campesinos acudían a ellas para ver los resultados, ya que el campe-sino/ a si no comprueba los resultados, difícilmente asume cualquier proyecto. De eso modo se fue sembrando, como diminuta semilla, el método “Campesino a Campesino”. Se continuó organizando otros encuentros campesinos para realizar prácticas (abo-nos verdes, compostas, etc.) e intercambio de semillas. Además, varios sacerdotes conseguían semillas para repartir entre los grupos campesinos. La cosecha obtenida en las parcelas demostrativas se repartía entre los grupos de campesinos. Objetivo “Promover un modo de vida sustentable, preferentemente entre las familias campe-sinas del estado, contribuyendo en ellas a la soberanía alimentaria y a la conciencia ecológica, como una respuesta a los desafíos que la situación actual nos plantea.” Se busca una formación integral que incluya aspectos tecnológicos, culturales, es-pirituales y humanos, para que quienes asistan a la escuela asuman en sus comuni-dades las prácticas de la agricultura orgánica como un modo de vida. Las naciones originarias de nuestras tierras amerindias siempre hablan de modos de vida y ma-neras 23 de vivir. Para lograr una continuidad en el proceso de aprendizaje, la escuela cuenta con un equipo de promotores campesinos/as y profesionales de las diferentes áreas de la producción agropecuaria y manejo integral de los recursos naturales, los cuales brindan asesoría técnica y de motivación para que el alumno reafirme los conoci-mientos adquiridos. La producción agroecológica en Yucatán, que se ha promovido desde la Escuela de Maní, pasa por granjas integrales, cooperativas, grupos familiares, asociaciones y productores/as particulares, que se entretejen y complementan para integrar una red de productores/as orgánicos con exalumnos/as; a este entretejido de fuerzas y propuestas le hemos llamado Red de Comercio Justo, ya que queremos que los pro-ductos ecológicos lleguen directamente al consumidor, sin intermediarios. Los destinatarios Los hombres y las mujeres campesinas que estudian en la escuela proceden de los más variados puntos de la geografía de la península de Yucatán, y en los últimos años del interior del país y de otros pueblos hermanos de Centroamérica. En los años que lleva funcionando la escuela, ha acompañado el proceso formativo de más
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    de 650 alumnos,la mayoría campesinos y campesinas de estas tierras. Las Granjas Integrales, las subsedes y centros de producción, han servido como de-tonantes para la conciencia ecológica en grupos de estudiantes de todos los niveles, que se han acercado para realizar visitas educativas y/o prácticas agroecológicas a esos lugares. El trabajo actual. Talleres. Actualmente se imparten cursos agroecológicos en seis comunidades del interior del estado: Valladolid, Peto, San Simón, Hunucmá, Yokdzonot y Maní. Los contenidos (teoría y prácticas) se van desarrollando cada semana en la subsede, con dos evaluaciones semestrales, y a lo largo del curso se van apuntalando con reflexio-nes 24 humanísticas y culturales. Cuxan Sum. Se trata de un mito maya, que después de analizarlo se ha convertido en un proyecto de rescate de especies endémicas y de valores culturales. Desde hace dos años, acompañamos dos procesos productivos en las comunidades de Yucatán: Maní, Dzán, Tipikal, Conkal, Dzemucut, Mama, Mayapán, Xohuayan, Tabí y Xoy. A las familias les entregamos cerdos del país y abejas meliponas para que las multipli-quen y, después de un año, puedan regresar el mismo número de animales a otras tantas familias en iguales condiciones sociales. Para implementar este proyecto con-tamos con el apoyo de la Fundación Heifer International. Durante estos dos últimos meses, se están instalando biodigestores entre algunas familias que trabajan los cerdos, aprovechando las excretas de los animales para obtener gas metano. Saberes campesinos. En estos últimos años hemos organizado un evento que sirve de integración de conocimientos, al que hemos llamado: Saberes Campesinos. El primero fue sobre la Influencia de la Luna en la Agroecología y el segundo, inter-cambio de semillas criollas y animales e instrumentos de trabajo. En 2011, lanzamos una campaña en defensa del maíz criollo a través de “La Declaración de Maní”. Consultoría. Esta escuela agroecológica funciona también como Consultoría. Este año propusimos 21 proyectos agroecológicos a realizarse en la costa norte de Yuca-tán. De los cuales estamos acompañando 5 proyectos a través de la trasferencia de ecoteconologías. Vinculación. A lo largo de nuestro recorrido hemos realizado diversas vinculaciones con ONG’s, ayuntamientos, escuelas, iglesias, asociaciones, ejidos, universidades, productores/as independientes, estudiantes, investigadores/as, etc., con el fin de compartir y seguir aprendiendo. Las últimas vinculaciones se hicieron con el Insti-
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    tuto Tecnológico deMérida, con el departamento que la UNAM tiene en Yucatán y con la Universidad de Tokyo, quienes están realizando un estudio entre las familias beneficiadas de nuestros proyectos, y la contribución de éstas al medio ambiente. Maíz Kuxtal 1. Este año, un grupo de campesinos/as del sur del Estado, juntamente con profesores y alumnos/as vinculados con la Escuela, han logrado mejorar una semilla de maíz criollo, haciéndola más resistente a la sequía Retos que afrontar No cabe duda que este proyecto de educación popular y liberadora está sujeto a cam-bios y revisiones, con el afán de mejorar y seguir siendo una verdadera alternativa para los campesinos/as mayas de hoy. Sin embargo, las nuevas condiciones ambien-tales, sociales, alimenticias, políticas, culturales que se viven, se convierten en retos y desafíos que afrontar. En medio de un gris panorama, no dejamos de insistir en que, nuestro proyecto educativo tiene que seguir siendo: • Dirigido preferentemente por y para los hombres y mujeres del campo. • Un centro de formación integral u holístico. • Auténticamente liberador. • Autogestivo. • Que responda a las legítimas aspiraciones de los hombres y las mujeres del campo y no a los intereses que el mercado y otros proyectos de muerte, que galopan a nuestro alrededor. Sólo así, haremos que U Yits Ka’an sea verdaderamente un rocío matinal para el fu-turo 25 que queremos sembrar.
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    Próximas actividades dela Dimen-sión de Pastoral Indígena, Comisión Episcopal para la Pastoral Social. 1. Reunión del Consejo Asesor de la Dimensión de Pastoral Indígena, 22 al 23 de septiembre en el Centro Nacional de Ayuda a las Misiones indígenas. CENAMI. 2. Encuentro Nacional de Religiosas Indígenas. 16 al 19 de octubre en Naupan, Pue-bla, Diócesis de Tulancingo. Para religiosas indígena y hermanas que trabajan y se identifican con los Pueblos Indígenas. (55) 5563-6543. 3. VIII Taller de Cultura Náhuatl (Traducción de la Biblia al náhuatl). Para Delega-das y delegados de las diócesis participantes. 20 al 23 de octubre, Sede: Tancan-huitz (Cd. Santos). Diócesis de Cd. Valles. 4. II Retiro de Espiritualidad Indígena. Fecha por confirmar. Para personas que quieran vivir un espacio de encuentro y oración desde la honda espiritualidad de los pueblos indígenas. 5. Talleres de Fundamentos Teológicos de la Pastoral Indígena en México, a petición 26 de las comunidades. 6. Encuentro Nacional de Pastoral Indígena. 26-30 enero 2015 en la Parroquia San-tiago Temoaya. Diócesis de Toluca. Para agentes de pastoral indígena que estén en procesos con sus comunidades
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    Dimensión de PastoralIndígena de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social Obispo Responsable: Mons. Francisco Guillermo Escobar Galicia. Secretaría: Hna. Luz Angélica Arenas Vargas y Gaspar Cabrera Manuel Consejo de la Dimensión Indígena. P. Eleazar López Hdez., P. Clodomiro Siller, P. Mario Pérez, P. Santos Án-gel Villegas, P. Bernardo Valle, P. Jorge García Reséndiz, Ausencia Jimé-nez, Miguel Mireles, Hna. Herlinda Ic Si, Hna. Rosa Margarita Mayoral B. 27 y Hna. Josefina Borbón. Datos de la Dimensión Indígena de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS). Calle Tintoreto No. 104 Col. Cd. de los Deportes Del. Benito Juárez C.P. 03710, México D.F. (52) (55) 5563-1604 y 5563-6543, ext. 15 (52) (55) 5563-3968 044 55 3204-6179 indgenas@ceps.org.mx pastoralindigenacem@hotmail.com www.ceps-caritasmexico.org/indigenas/ Facebook: https://www.facebook.com/nican.mopohua