El documento define la noción de delito como un acto humano antijurídico contrario a una norma jurídica que lesiona o pone en riesgo un bien jurídico y que debe corresponder a un tipo penal, ser culpable e imputable, y estar sancionado con una pena. Además, explica que los delitos informáticos son actos dirigidos contra la confidencialidad, integridad y disponibilidad de sistemas, redes y datos informáticos, así como el abuso de estos.