El informe de Oxfam destaca la creciente desigualdad extrema entre ricos y pobres, señalando que esto no solo perjudica a los más desfavorecidos, sino que también socava la estabilidad económica y social global. Propone políticas públicas para abordar esta crisis, como una fiscalidad más justa y mejorar el acceso a servicios esenciales, instando a un cambio hacia un crecimiento inclusivo y sostenible. Llama a la acción colectiva para combatir la desigualdad y garantizar un futuro más equitativo para todos.