Los ingenieros romanos realizaron importantes mejoras en la construcción de carreteras, acueductos y edificios públicos como el Coliseo. Construyeron acueductos usando arcos de piedra sobre pilares y desarrollaron técnicas avanzadas para recubrir estructuras con yeso, mármol y mosaicos. Aunque la ingeniería romana declinó después del siglo II d.C., muchas de sus obras permanecen en pie hoy en día en toda Europa, demostrando la perfección de sus diseños e innovaciones.