Las invasiones bárbaras marcaron el final del Imperio Romano de Occidente cuando numerosos pueblos germánicos como los hunos, francos, ostrogodos y vándalos migraron a territorio romano y debilitaron su control. Los hunos liderados por Atila invadieron Italia y otras regiones buscando botín. Los francos se expandieron por la Galia y eventualmente dieron origen a Francia. Los ostrogodos y vándalos también establecieron reinos en territorios del antiguo Imperio.