El documento analiza el boom económico de Irlanda desde mediados de los años 1990. Explica que este se debió a un aumento dramático en la tasa de empleo combinado con mejoras sostenidas en la productividad laboral. La productividad aumentó debido a décadas de políticas que promovieron el comercio, la inversión extranjera, la educación y la transición a sectores secundarios y terciarios. La tasa de empleo se recuperó en los años 1990 impulsada por el crecimiento de socios comerciales