El documento enfatiza que la plenitud de la deidad habita en Jesucristo y que los creyentes están completos en Él, sugiriendo que no deben ser engañados por filosofías humanas. Se destacan varias enseñanzas sobre el contentamiento, gozo y fortaleza que Dios proporciona a quienes confían en Él. En definitiva, el mensaje central es que la verdadera totalidad se encuentra únicamente en Jesucristo.