Juan Amarillo
Me oculto en el rio, soy el cuidador de este hermoso humedal lastimosamente al pasar de los
años he perdido mi autoridad y he visto como lo destruyen, aquí guardo miles de historias
recuerdo cuando familias enteras venían a pasar el tiempo y como los niños jugaban a las
escondidas o como en el mes de agosto ellos volaban sus cometas.
No todo es felicidad También guardo historias de aquellas personas que nunca volvieron a
casa, pero afortunadamente sus almas están conmigo protegiendo el humedal, no
entendemos que mal hemos hecho para estar rodeados de tanto plástico, no podemos vivir
con tanta suciedad.
En el fondo del rio veo los desechos no biodegradables que causan la muerte de mis peces y
a la vez contamina el agua y genera un mal olor. En verdad extraño a los humanos, extraño
sus cantos y sus risas, pero no voy a permitir que afecte a mis plantas ni a mis animales
porque aquí es donde vivimos y amamos este lugar, pero la avaricia del hombre es infinita y
hasta que el hombre no recapacite no poder darles un humedal que este lleno de
biodiversidad donde puedan estar en paz y les permita respirar bien sin tanta contaminación
que les recuerde aun lugar puro que liberara sus sentimientos.
No sé qué más decirles la verdad, pero no soy el único humedal que la está pasando mal, los
humedales le damos vida a esta ciudad proteger y cuidar es un deber de todos, espero poder
verlos otra vez cuando valoren la naturaleza ya que es única.
Juan amarillo

Juan amarillo

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    Juan Amarillo Me ocultoen el rio, soy el cuidador de este hermoso humedal lastimosamente al pasar de los años he perdido mi autoridad y he visto como lo destruyen, aquí guardo miles de historias recuerdo cuando familias enteras venían a pasar el tiempo y como los niños jugaban a las escondidas o como en el mes de agosto ellos volaban sus cometas. No todo es felicidad También guardo historias de aquellas personas que nunca volvieron a casa, pero afortunadamente sus almas están conmigo protegiendo el humedal, no entendemos que mal hemos hecho para estar rodeados de tanto plástico, no podemos vivir con tanta suciedad. En el fondo del rio veo los desechos no biodegradables que causan la muerte de mis peces y a la vez contamina el agua y genera un mal olor. En verdad extraño a los humanos, extraño sus cantos y sus risas, pero no voy a permitir que afecte a mis plantas ni a mis animales porque aquí es donde vivimos y amamos este lugar, pero la avaricia del hombre es infinita y hasta que el hombre no recapacite no poder darles un humedal que este lleno de biodiversidad donde puedan estar en paz y les permita respirar bien sin tanta contaminación que les recuerde aun lugar puro que liberara sus sentimientos. No sé qué más decirles la verdad, pero no soy el único humedal que la está pasando mal, los humedales le damos vida a esta ciudad proteger y cuidar es un deber de todos, espero poder verlos otra vez cuando valoren la naturaleza ya que es única.