Juan era un niño mentiroso que le gustaba descansar en lugar de trabajar. Un día su padre le pidió que cuidara las ovejas, pero Juan se aburrió y mintió diciendo que había un lobo para asustar a su familia. Repitió la mentira varias veces hasta que un día realmente hubo un lobo y mató a todas las ovejas, y su familia no le creyó porque siempre mentía. Juan aprendió que la confianza se gana diciendo siempre la verdad.