Los primeros cristianos eran de origen judío y conservaron sus tradiciones, aunque sufrieron persecución por defender su fe en Jesús como el Mesías. Su fe comunitaria se fortaleció y los discípulos se expandieron a otras naciones para difundir el evangelio. Los primeros cristianos mantuvieron algunas costumbres judías como la Pascua y ritos de oración y lectura sagrada, mientras que tanto el cristianismo como el judaísmo florecen mejor en sociedades pluralistas que protegen la libertad religiosa.