La ballena azul, que puede pesar hasta 400,000 libras y medir 98 pies, se alimenta principalmente de krill y su hábitat abarca altamar en ambos hemisferios, aunque enfrenta graves amenazas como la caza, el cambio climático y accidentes con barcos. Sus poblaciones están en peligro de extinción debido a la sobreexplotación y la disminución de su alimento por el calentamiento global. Para ayudar a su conservación, se recomienda reducir la contaminación, evitar actividades turísticas invasivas y apoyar organizaciones que trabajen por su protección.