Alba Manzanedo Botas
Érase una vez…
Bah! Eso ya es muy repetitivo empecemos de nuevo.
Primero me presentaré.
Soy Lucía, todos dicen que soy la mala del barrio, el
perro rabioso… (aunque sea mentira, lo dicen).
Tengo un secreto muy curioso pese a mi forma de vestir
claro, pero no juzgues un libro por su portada,
recuérdalo siempre. ¡Espera que me desvío del tema!
Mi secreto es este: me encantaría tocar algún
instrumento en una banda escolar, lo malo es que el
colegio no tiene dinero para comprar instrumentos, ni
días de la semana con huecos libres para practicar.
*****
Se me ocurrió una idea al ver una película que echaron el
jueves pasado. En ella, a todo el mundo le encantaba la
música y con ella siempre estaban felices. Cuando ésta no
estaba en el aire era como si el mundo se viera en blanco
y negro, porque la música pinta la vida de colores.
La idea era la siguiente: 1º reuniría un grupo de alumnos
dispuestos a tocar y a disfrutar tanto como lo hago yo
con la música. 2º decírselo al director (¡Uy! Se me había
olvidado presentaros al nuevo director Tomás, que es
mucho mejor que el anterior).
3º Conseguir de algún modo posible en este planeta todos
esos requisitos para formar la banda.
Primero reuní a unos cuantos alumnos que te presentaré
ahora: Rebeca, la presidenta del club de trigonometría;
Juan y Elena, los capitanes del equipo de baloncesto; mi
propio hermano Nicolás; Helen la estudiante de
intercambio inglesa; Mateo, el niño más listo del mundo
(o eso creo).
¡Ah! Que casi se me olvida también necesitábamos un
director/a y elegimos a la mejor: Emma, nuestra profe
de prácticas.
También estaba Marisa, la niña con peor suerte del
mundo; Lucas, mi mejor amigo desde el primer día de
clase; y unos pocos más, que no voy a contar porque sino
sería una lista interminable. En resumidas cuentas, unos
cuantos niños y niñas.
El director nos dijo que él haría lo que pudiera, pero que
no sabía cómo encontrar el dinero, el tiempo… y todo eso
que ya os dije antes.
Necesitábamos instrumentos y Emma nos dijo que
podríamos fabricarlos con gomas elásticas, cajas…,
también compramos algún que otro instrumento y algunos
amigos de Emma que tocaban y cantaban nos prestaron
sus instrumentos y la profesora de música Adriana nos
dejó algún instrumento de su clase.
A Rebeca se le da bien tocar el oboe, a Juan la guitarra
eléctrica, a Nicolás la viola, a Miguel la batería, a Marisa
la flauta travesera, que la primera que tocó la rompió,
por eso compramos dos, a Lucas también la guitarra y a
mí…
La verdad no sé, pero a mí siempre me ha gustado mucho
el sonido de los bajos acompañados de una guitarra
eléctrica así que elegí el bajo y ese mismo día, por la
tarde fui a comprar uno a la tienda de música del barrio.
Había un montón de instrumentos, de muchos colores,
formas totalmente diferentes; aquel ambiente tan
musical me encantaba; allí vi entre todos los
instrumentos uno que me parecía que destacaba, un bajo
color turquesa en un expositor, como la mayoría de los
demás, le preguntamos a la dependienta el precio y no
era muy caro así que lo compramos, también con algunos
ahorros míos le compré una funda.
Cuando llegó el día en el que habíamos planeado hacer la
primera reunión de la futura banda, todos estábamos
muy nerviosos y ya allí en la reunión que era en la sala de
música, Mateo nos dijo que él ya había solucionado el
problema de los espacios entre actividades para ensayar
haciendo una ecuación que como él dijo era bastante
sencilla, era la siguiente: había que dividir la hora de
comienzo de las actividades entre la hora que finalizan
cada día, multiplicado por lo que duran las clases entre
las que queríamos meter nuestros ensayos y sumado al
tiempo que durarían más o menos nuestros ensayos.
Nos gustó la idea y se propusimos al director. Él dijo
justamente esto:
-¡Me encanta esa idea! Es brillante.
Y dicho esto teníamos ensayo los jueves de 16:10 a 17:45.
Emma nos apuntó al concurso de talentos de fin de curso.
Llegamos a la final, pero no ganamos, ya teníamos tiempo
de seguir ensayando como, La banda escolar, creada por
una niña. (Esto último salió en el periódico de la localidad
y me parece importante porque esa niña soy yo, la
fundadora de la banda del colegio.)
Jueves, 9 de marzo 2016 Lucía Menéndez Sierra

La banda

  • 1.
    Alba Manzanedo Botas Éraseuna vez… Bah! Eso ya es muy repetitivo empecemos de nuevo. Primero me presentaré. Soy Lucía, todos dicen que soy la mala del barrio, el perro rabioso… (aunque sea mentira, lo dicen). Tengo un secreto muy curioso pese a mi forma de vestir claro, pero no juzgues un libro por su portada, recuérdalo siempre. ¡Espera que me desvío del tema! Mi secreto es este: me encantaría tocar algún instrumento en una banda escolar, lo malo es que el colegio no tiene dinero para comprar instrumentos, ni días de la semana con huecos libres para practicar. ***** Se me ocurrió una idea al ver una película que echaron el jueves pasado. En ella, a todo el mundo le encantaba la música y con ella siempre estaban felices. Cuando ésta no estaba en el aire era como si el mundo se viera en blanco y negro, porque la música pinta la vida de colores. La idea era la siguiente: 1º reuniría un grupo de alumnos dispuestos a tocar y a disfrutar tanto como lo hago yo con la música. 2º decírselo al director (¡Uy! Se me había olvidado presentaros al nuevo director Tomás, que es mucho mejor que el anterior).
  • 2.
    3º Conseguir dealgún modo posible en este planeta todos esos requisitos para formar la banda. Primero reuní a unos cuantos alumnos que te presentaré ahora: Rebeca, la presidenta del club de trigonometría; Juan y Elena, los capitanes del equipo de baloncesto; mi propio hermano Nicolás; Helen la estudiante de intercambio inglesa; Mateo, el niño más listo del mundo (o eso creo). ¡Ah! Que casi se me olvida también necesitábamos un director/a y elegimos a la mejor: Emma, nuestra profe de prácticas. También estaba Marisa, la niña con peor suerte del mundo; Lucas, mi mejor amigo desde el primer día de clase; y unos pocos más, que no voy a contar porque sino sería una lista interminable. En resumidas cuentas, unos cuantos niños y niñas. El director nos dijo que él haría lo que pudiera, pero que no sabía cómo encontrar el dinero, el tiempo… y todo eso que ya os dije antes. Necesitábamos instrumentos y Emma nos dijo que podríamos fabricarlos con gomas elásticas, cajas…, también compramos algún que otro instrumento y algunos amigos de Emma que tocaban y cantaban nos prestaron sus instrumentos y la profesora de música Adriana nos dejó algún instrumento de su clase.
  • 3.
    A Rebeca sele da bien tocar el oboe, a Juan la guitarra eléctrica, a Nicolás la viola, a Miguel la batería, a Marisa la flauta travesera, que la primera que tocó la rompió, por eso compramos dos, a Lucas también la guitarra y a mí… La verdad no sé, pero a mí siempre me ha gustado mucho el sonido de los bajos acompañados de una guitarra eléctrica así que elegí el bajo y ese mismo día, por la tarde fui a comprar uno a la tienda de música del barrio. Había un montón de instrumentos, de muchos colores, formas totalmente diferentes; aquel ambiente tan musical me encantaba; allí vi entre todos los instrumentos uno que me parecía que destacaba, un bajo color turquesa en un expositor, como la mayoría de los demás, le preguntamos a la dependienta el precio y no era muy caro así que lo compramos, también con algunos ahorros míos le compré una funda. Cuando llegó el día en el que habíamos planeado hacer la primera reunión de la futura banda, todos estábamos muy nerviosos y ya allí en la reunión que era en la sala de música, Mateo nos dijo que él ya había solucionado el problema de los espacios entre actividades para ensayar haciendo una ecuación que como él dijo era bastante sencilla, era la siguiente: había que dividir la hora de comienzo de las actividades entre la hora que finalizan cada día, multiplicado por lo que duran las clases entre
  • 4.
    las que queríamosmeter nuestros ensayos y sumado al tiempo que durarían más o menos nuestros ensayos. Nos gustó la idea y se propusimos al director. Él dijo justamente esto: -¡Me encanta esa idea! Es brillante. Y dicho esto teníamos ensayo los jueves de 16:10 a 17:45. Emma nos apuntó al concurso de talentos de fin de curso. Llegamos a la final, pero no ganamos, ya teníamos tiempo de seguir ensayando como, La banda escolar, creada por una niña. (Esto último salió en el periódico de la localidad y me parece importante porque esa niña soy yo, la fundadora de la banda del colegio.) Jueves, 9 de marzo 2016 Lucía Menéndez Sierra