En la Batalla de Cannae, Aníbal utilizó una hábil estrategia para envolver y destruir al mucho más grande ejército romano. Atrajo a los romanos a una posición desventajosa y luego usó su caballería e infantería para cerrarlos en una bolsa mortal, matando o capturando a casi todos los 80,000 soldados romanos. Esta derrota devastadora sigue siendo estudiada como un brillante ejemplo de tácticas militares.