Estos documentos establecen estándares internacionales para los derechos de las personas acusadas de delitos y detenidas. Todos garantizan el derecho a un juicio justo, incluida la presunción de inocencia, el derecho a un abogado y a no autoincriminarse. También prohíben la detención arbitraria, la tortura y otros tratos crueles, y exigen que los detenidos sean tratados de forma humana y juzgados dentro de un plazo razonable.