El documento describe cómo la escuela perpetúa las desigualdades sociales al servir como una fuerza conservadora. Las oportunidades educativas disminuyen a medida que desciende el estatus socioeconómico, lo que limita el acceso a niveles más altos de educación. Las actitudes y aspiraciones de los estudiantes y sus familias hacia la educación están determinadas por las oportunidades objetivas definidas por su clase social.