El documento analiza la ideología de género, destacando su evolución y la noción de que los roles de mujer y hombre son construcciones sociales. Se critica cómo esta perspectiva, promovida desde la IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer en 1995, busca desdibujar las diferencias naturales entre los sexos, cuestionando la naturaleza del matrimonio y la familia tradicional. Se enfatiza que la ideología de género tiene implicaciones profundas sobre la moral y la estructura social, proponiendo una 'cultura unisex' que equipara diversas uniones y relaciones familiares.