La madrastra maltrataba a los tres niños trillizos, encerrándolos en jaulas y pegándoles. Un día los niños lograron escapar y encontraron refugio con una abuela bondadosa, quien les dio comida y ropa. Luego la abuela llamó a la policía para reportar los abusos de la madrastra, por lo que ésta fue arrestada y ejecutada, mientras que los niños encontraron seguridad.