La historia trata de una niña llamada Lucía de 8 años que padecía de Alzheimer. A pesar de su enfermedad, le encantaba jugar al fútbol con su padre y hermano. Después de seguir un tratamiento, los médicos le informaron a su madre que Lucía se estaba curando de su enfermedad. Años más tarde, Lucía se recuperó por completo y pudo vivir una vida normal jugando al fútbol con sus amigos.