Por LuisBenjamín Román Abram (Perú, 1970).
El argumento nos traslada a la vida de dos estadounidenses trastornados, el protagonista y el
antagonista. Uno, esquizofrénico, Daniel Cane, impregnado de dolor por la muerte de su
inconforme hijo en un extraño accidente de tránsito y, con la obsesión de viajar en el tiempo y
revertir el hecho aciago. El otro, Duncan, un megalómano asesino, que odia a su millonario
padre por haberlo abandonado. Ambos están signados por una relación fracturada, un lazo
padre e hijo que no llegó a fraguar, son las dos caras de una moneda. Personajes,
indudablemente, elaborados desde la experiencia profesional del autor de la novela, Carlos
Vera Scamarone, médico psiquiatra.
La narración descansa sobre verbos en tiempo presente, es posible que algunos
lectores tengan que acostumbrarse a eso. Tiene un ritmo trepidante, con un cambio incesante
y verosímil de escenarios, lo que hace que nos mantengamos pegados a las páginas y leer el
libro de un tirón (es ideal para ser adaptado a un guion cinematográfico). Esa misma velocidad
impide que se den demasiados detalles sobre la construcción de la máquina del tiempo,
aunque sí recibimos abundante información de la etapa preparatoria, con clara similitud al
secreto Proyecto Manhattan, que con una constelación de científicos, en perfecto trabajo en
equipo, cada uno aportando desde un área específica de su conocimiento, resultando en la
invención de la bomba nuclear.
El viaje que presenta Vera Scamarone no es de posibilidades irrestrictas, es una
llamada de atención, subraya las limitaciones de las creaciones humanas y sus peligros. Los
efectos secundarios, en este caso, para los viajeros. En La Paradoja Cane, uno de los efectos
colaterales es un planeta afectado por tsunamis. Se convierte en una reflexión de lo que puede
hacer el hombre para conseguir energía para sus artilugios. Y desde un punto de vista
filosófico expone la flaqueza de valores en algunos individuos.Sus líneas acogen las teorías
que postulan que el pasado es alterable, los sentimientos tales como la amistad, el amor filial,
los problemas conyugales, la ambición, la venganza, la crueldad.
Crear una paradoja temporal, no es fácil. Es por supuesto, fruto de un exhaustivo
análisis lógico de su autor, acompañado de investigación rigurosa. Tampoco es sencillo
escribir una novela, ambos retos han sido superados por Carlos Vera Scamarone, que ha
agregado, con su primera novela un bucle infinito temporal a la ciencia ficción, con factores
no repetitivos y que deja aún espacio para la especulación del lector. Es una obra que si
hubiese (y seguramente la hay) una biblioteca Herbert George Wells pasaría a integrar sus
primeras filas.
á

La Paradoja Cane

  • 1.
    Por LuisBenjamín RománAbram (Perú, 1970). El argumento nos traslada a la vida de dos estadounidenses trastornados, el protagonista y el antagonista. Uno, esquizofrénico, Daniel Cane, impregnado de dolor por la muerte de su inconforme hijo en un extraño accidente de tránsito y, con la obsesión de viajar en el tiempo y revertir el hecho aciago. El otro, Duncan, un megalómano asesino, que odia a su millonario padre por haberlo abandonado. Ambos están signados por una relación fracturada, un lazo padre e hijo que no llegó a fraguar, son las dos caras de una moneda. Personajes, indudablemente, elaborados desde la experiencia profesional del autor de la novela, Carlos Vera Scamarone, médico psiquiatra. La narración descansa sobre verbos en tiempo presente, es posible que algunos lectores tengan que acostumbrarse a eso. Tiene un ritmo trepidante, con un cambio incesante y verosímil de escenarios, lo que hace que nos mantengamos pegados a las páginas y leer el libro de un tirón (es ideal para ser adaptado a un guion cinematográfico). Esa misma velocidad impide que se den demasiados detalles sobre la construcción de la máquina del tiempo, aunque sí recibimos abundante información de la etapa preparatoria, con clara similitud al secreto Proyecto Manhattan, que con una constelación de científicos, en perfecto trabajo en equipo, cada uno aportando desde un área específica de su conocimiento, resultando en la invención de la bomba nuclear. El viaje que presenta Vera Scamarone no es de posibilidades irrestrictas, es una llamada de atención, subraya las limitaciones de las creaciones humanas y sus peligros. Los efectos secundarios, en este caso, para los viajeros. En La Paradoja Cane, uno de los efectos colaterales es un planeta afectado por tsunamis. Se convierte en una reflexión de lo que puede hacer el hombre para conseguir energía para sus artilugios. Y desde un punto de vista filosófico expone la flaqueza de valores en algunos individuos.Sus líneas acogen las teorías que postulan que el pasado es alterable, los sentimientos tales como la amistad, el amor filial, los problemas conyugales, la ambición, la venganza, la crueldad. Crear una paradoja temporal, no es fácil. Es por supuesto, fruto de un exhaustivo análisis lógico de su autor, acompañado de investigación rigurosa. Tampoco es sencillo escribir una novela, ambos retos han sido superados por Carlos Vera Scamarone, que ha agregado, con su primera novela un bucle infinito temporal a la ciencia ficción, con factores no repetitivos y que deja aún espacio para la especulación del lector. Es una obra que si hubiese (y seguramente la hay) una biblioteca Herbert George Wells pasaría a integrar sus primeras filas. á