El documento explora la transformación del ser cristiano a través del bautismo y la eucaristía, enfatizando que ser cristiano implica un proceso de cambio profundo donde el individuo ya no es solo él mismo, sino que vive en comunión con Cristo. Se destaca que el bautismo no es solo un rito social, sino un renacimiento que conecta la vida del creyente con la esencia misma de la vida que ofrece Jesucristo. Además, se menciona que vivir esta transformación implica aceptaciones de 'sí' y 'no' hacia los valores de la vida en Cristo, así como la unidad y esperanza que surgen de esta identidad compartida entre los creyentes.