La piel es el órgano más grande del cuerpo y cumple funciones vitales como proteger el cuerpo de agentes externos, detectar sensaciones a través de receptores y regular la temperatura corporal mediante glándulas sudoríparas y vasos sanguíneos. Su grosor varía según la zona del cuerpo, y contiene miles de receptores sensoriales por centímetro cuadrado para percibir calor, frío y tacto.