El documento discute la prosperidad espiritual y material. La prosperidad espiritual depende de vivir agradando a Dios y cumpliendo su voluntad, no siempre se ve con los ojos. La prosperidad material no depende directamente de la fe, sino de seguir principios espirituales y actuar con sabiduría y generosidad. Satanás intenta desviar a la gente hacia la codicia y el egoísmo en lugar de la voluntad de Dios.