La muerte no es santa según la Biblia, ya que es consecuencia del pecado y enemiga de Dios. La Biblia enseña que las almas de los muertos no regresan a la tierra, sino que van al Hades o están con Dios, dependiendo de si aceptaron a Jesús como su salvador. La única solución es aceptar a Jesucristo, quien murió por nuestros pecados y resucitó, para darnos vida eterna a través de la fe en él.