La selva tropical se caracteriza por un clima cálido y húmedo todo el año, con abundante lluvia estacional. Está compuesta de árboles emergentes de hasta 60 metros, con dosel continuo y varios niveles de vegetación. Los suelos son profundos y ácidos, con altos niveles de aluminio y hierro debido a la intensa descomposición e intemperización química bajo las condiciones húmedas.