La tundra se caracteriza por su clima frío, suelos pobres y vegetación escasa. Soporta pocas especies animales adaptadas al frío, como renos y focas. Algunos grupos humanos como esquimales y lapones han logrado habitarla de forma nómada. La tundra se enfrenta a amenazas como el cambio climático y la contaminación que ponen en riesgo este delicado ecosistema.