El lacrosse se originó como un juego tradicional practicado por muchas tribus indígenas de Norteamérica desde hacía siglos antes de la llegada de los europeos. Los misioneros jesuitas franceses lo conocieron y le dieron el nombre de "lacrosse" al llegar a Canadá en el siglo XVII. Aunque popular en algunos países, el lacrosse no es muy conocido en Europa y fue deporte olímpico sólo en las ediciones de 1904 y 1908.