El documento presenta la imagen de la soledad a través de una descripción poética que la caracteriza como algo gris y delgado, con la piel de un árbol y con brazos marchitos. Luego, incluye fragmentos de una desgarradora carta de Ingrid Betancourt a su madre donde expresa el sufrimiento del cautiverio, sentirse cansada física y emocionalmente, y el anhelo de volver a abrazar a su madre.