Nuestra historia comienza hace muchos, muchísimos
años. Dos hermanas ardillas jugaban entre los pinos de un
parque cuando se quedaron embelesadas observando a
unos niños que jugaban en el patio de un colegio llamado
Nuestra Señora de Latas. Hacían las mismas cosas que
ellas; jugar al escondite entre los árboles y saltar de un
columpio al otro. Tanto les gustó aquel ambiente que,
durante el mes de septiembre y octubre, volvieron cada
mañana para ver con curiosidad lo bien que se lo pasaban.
Pero el último viernes de octubre fue diferente. Aquellos niños
estaban disfrazados y cantaban canciones del otoño:
"Castañas crujientes
en las manos calientes,
se pican, se asan
y listas para comer".
Después asaban un montón de castañas y se las comían todos
juntos en armonía. Pero no solo castañas, también nueces,
avellanas, cacahuetes, uvas y mandarinas. Y lo mejor de todo es que
muchas se caían al suelo. ¡ Menuda comilona !
Aquella tarde, cuando el colegio quedó vacío, un montón de
animales del bosque se reunieron para celebrar el otoño: erizos,
ardillas, cuervos, incluso alguna gaviota despistada que venía de la
playa. Aquellos frutos del otoño eran un auténtico festín para ellos.
¡ Menuda suerte que habían tenido !
Pero no todos los días eran así de especiales, y una tarde, cuando
limpiaban el colegio, las dos ardillas traviesas quisieron aventurarse
dentro del colegio a través de una ventana abierta y, como si se
tratase de una puerta mágica a otro mundo, las dos ardillas se
convirtieron en dos ardillas de peluche.
Durante años, estas dos ardillas llevan viviendo en el colegio con
diferentes niños que les dan todo el cariño y la ternura que
necesitan. Ya tienen muchísimos conocimientos y hasta podrían
viajar a Londres porque hasta inglés han aprendido. Pero a veces,
añoran volver con su familia y echan mucho de menos su amado
bosque.
¿Qué te parece si durante este curso
cambiamos la historia?
Cuenta la leyenda que cada 31 de mayo, en el Día del Centro, se
abre de nuevo la puerta mágica a su mundo. Quizá sea el momento
de devolver a la Naturaleza lo que realmente es suyo.

LAS ARDILLAS TRAVIESAS.

  • 1.
    Nuestra historia comienzahace muchos, muchísimos años. Dos hermanas ardillas jugaban entre los pinos de un parque cuando se quedaron embelesadas observando a unos niños que jugaban en el patio de un colegio llamado Nuestra Señora de Latas. Hacían las mismas cosas que ellas; jugar al escondite entre los árboles y saltar de un columpio al otro. Tanto les gustó aquel ambiente que, durante el mes de septiembre y octubre, volvieron cada mañana para ver con curiosidad lo bien que se lo pasaban.
  • 2.
    Pero el últimoviernes de octubre fue diferente. Aquellos niños estaban disfrazados y cantaban canciones del otoño: "Castañas crujientes en las manos calientes, se pican, se asan y listas para comer". Después asaban un montón de castañas y se las comían todos juntos en armonía. Pero no solo castañas, también nueces, avellanas, cacahuetes, uvas y mandarinas. Y lo mejor de todo es que muchas se caían al suelo. ¡ Menuda comilona !
  • 3.
    Aquella tarde, cuandoel colegio quedó vacío, un montón de animales del bosque se reunieron para celebrar el otoño: erizos, ardillas, cuervos, incluso alguna gaviota despistada que venía de la playa. Aquellos frutos del otoño eran un auténtico festín para ellos. ¡ Menuda suerte que habían tenido ! Pero no todos los días eran así de especiales, y una tarde, cuando limpiaban el colegio, las dos ardillas traviesas quisieron aventurarse dentro del colegio a través de una ventana abierta y, como si se tratase de una puerta mágica a otro mundo, las dos ardillas se convirtieron en dos ardillas de peluche.
  • 4.
    Durante años, estasdos ardillas llevan viviendo en el colegio con diferentes niños que les dan todo el cariño y la ternura que necesitan. Ya tienen muchísimos conocimientos y hasta podrían viajar a Londres porque hasta inglés han aprendido. Pero a veces, añoran volver con su familia y echan mucho de menos su amado bosque.
  • 5.
    ¿Qué te parecesi durante este curso cambiamos la historia? Cuenta la leyenda que cada 31 de mayo, en el Día del Centro, se abre de nuevo la puerta mágica a su mundo. Quizá sea el momento de devolver a la Naturaleza lo que realmente es suyo.