Este documento resume las siete pruebas principales de la evolución: 1) la paleontología, que muestra la evolución de especies a través del tiempo en los fósiles; 2) la bioquímica comparada, que demuestra relaciones evolutivas a través de similitudes moleculares; 3) la anatomía comparada, que revela homologías y analogías entre especies; 4) la domesticación, que ilustra cambios evolutivos inducidos por humanos; 5) la distribución geográfica, que refleja barreras a la dispersión de especies