El documento explora las prácticas rúnicas dentro del movimiento gnóstico, resaltando las disparidades entre las enseñanzas de Samael Aun Weor y las prácticas originales establecidas por Huiracocha. Se busca aclarar la efectividad de estas prácticas y su papel en la autorrealización y transformación personal, enfatizando su carácter sagrado y esotérico. Además, se presenta un análisis de las 18 runas, sus posturas y otras disquisiciones prácticas que surgen de la investigación sobre su uso inicial.