El documento habla sobre las riquezas de Dios. Menciona varias formas en que somos ricos en Dios, incluyendo su bondad, gloria, sabiduría, gracia y misericordia. Advierte que las riquezas terrenales pueden distraernos del evangelio, mientras que al acumular tesoros en el cielo a través de nuestra fe en Dios, seremos verdaderamente ricos.