Este documento explora la relación conflictiva entre las riquezas y la felicidad. Discuten estudios que muestran que la felicidad aumenta con los ingresos hasta los $75,000 dólares anuales, pero no más allá. También señala que gastar dinero en otros hace más feliz que gastarlo solo en uno mismo. Finalmente, concluye que la verdadera felicidad no depende de las riquezas materiales sino de tener la certeza del perdón de los pecados.