LE MONDE

“El salto al vacìo de Hugo Chàvez”
Jean Pierre Langellier

18-Mayo-2009

Desde hace dos meses, Hugo Chàvez ha puesto en marcha la
“tercera fase” de su “revoluciòn bolivariana”. Luego de su èxito
en el referéndum del 15 de febrero, que le permitirà reelegirse
indefinidamente, el presidente venezolano decidiò acelerar la
Historia. Pero el “socialismo del siglo XXI”, que afirma querer
realizar se parece mucho al autoritarismo estatista que,
recordando al filòsofo y opositor Antonio Pasquali, fracasò en 46
paìses a lo largo del siglo XX. Las leyes que hizo aprobar a mano
alzada por un Parlamento sometido a su voluntad y la persecución
que ejerce sobre sus oponentes, electos a travès del sufragio
universal reducen, cada dìa un poco màs, los espacios
democràticos.

El activismo del Sr Chàvez es ante todo “petrolero”, en un paìs
donde el 94% de los ingresos provienen de la venta de crudo. En
virtud de una ley que reserva al Estado el control de los
hidrocarburos, el gobierno se adjudicò unas cuarenta empresas del
sector que operaban en el Lago de Maracaibo, la principal regiòn
productora. Algunos dìas antes, el Sr Chàvez habìa presidido una
ceremonia en el lugar            bautizada “batalla naval de
independencia”, marcando “la recuperaciòn por el pueblo” de
unas 400 embarcaciones, remolcadores y terminales petroleros.

Las instalaciones fueron ocupadas por la armada y los bienes
expropiados y transferidos a la estatal Pdvsa, la cual deberà
absorber 8000 nuevos trabajadores. El precio del barril
venezolano està sobre los 40$, en lugar de los 60$ previstos en el
Presupuesto. Segùn la OPEP la producción es inferior al 30% de
la cifra oficial. Una especie de Estado dentro del Estado, Pdvsa es
el proveedor de fondos del “chavismo”. Sus fondos financian la
polìtica social del règimen, los mèdicos cubanos, desde la
alfabetizaciòn de adultos hasta el consumo de gasolina, que es
casi gratuita.

La deuda con sus proveedores ya supera los 7 millardos de
dòlares. Algunas empresas extranjeras, sin cobrar desde hace
largos meses, amenazan con cesar actividades. Expropiàndolas, el
Estado evita los reembolsos. Las indemnizaràn un dìa, tal vez,
cuando y como a èl le parezca, pues la nueva legislación prohibe
a los despojados recurrir al arbitraje internacional. La ùltima
palabra pertenece a los tribunales venezolanos, a las òrdenes del
règimen.

De esta manera, el Sr Chàvez va a un ritmo cada vez màs ràpido a
la estatización de la economía. Hasta el momento, ha tomado la
electricidad, las telecomunicaciones, la industria del acero, un
gran banco y la industria cementera. Ha circunscrito a las
compañìas extranjeras a convertirse en accionistas minoritarios
en la exploraciòn y producción de petróleo en la faja del Orinoco.
“Transición hacia el capitalismo de Estado”? El gobierno
venezolano rechaza este tèrmino al que encuentran ofensivo.
“Nosotros vamos a enterrar el capitalismo!”, anuncia el Sr
Chàvez.

Serà Venezuela el primer paìs en conciliar, socialismo, eficiencia
y libertad? “El resto de los paìses ha fracasado, responde el
economista Jesús Farìa, porque jamàs han aplicado un verdadero
programa socialista”. Acudiendo a un lenguaje neomarxista,
donde se habla de “propiedad social” y “hombre nuevo”, el Sr
Chàvez       establece    una    cadena      de     equivalencias:
gobierno=Estado=sociedad=pueblo . Màs allà de este còmodo y
corto circuito, su modelo econòmico no impacta ni por su èxito ni
por su originalidad. Basta dar un vistazo a La Habana y otro a
Moscù. Pero Chàvez continùa inspirado: “Amèrica Latina serà lo
que Rusia no pudo ser”, predijo en el 2005. Su ministro de
finanza, Alì Rodríguez, declaraba recientemente: “En Venezuela
resurge el sueño de la Uniòn Soviètica”.
Cada vez màs centralizado y militarizado, el règimen acosa a sus
opositores. “Son todos unos bandidos!”, exclama el Sr Chàvez. El
alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales, habiendo tenido que
escoger entre la càrcel o el exilio, se refugiò en Perù. El de
Caracas, Antonio Ledezma, no ha podido entrar en funciones
desde que fue electo, pues las turbas ocuparon sus oficinas; una
ley lo despojò de sus poderes y de su presupuesto. Los
gobernadores de Estado fueron privados de los ingresos que
aportaban puertos y aeropuertos.

Apenas expresan la menor crìtica, los “camaradas” se convierten
en “traidores”, como el general Raùl Baduel, ex ministro de la
defensa, encarcelado desde principios de abril. Los medios
privados estàn en al mira del règimen.

Dos años después de prohibir la señal abierta de la màs antigua
cadena de televisión, RCTV, el Sr Chàvez amenaza con lo mismo
a otra, Globovisión. Para contener el “terrorismo mediàtico” de
los canales de oposición, el Sr Chàvez dispone de su interminable
programa dominical “Alò Presidente”. Encadena los medios en
prime time, sin control, en virtud de que dispone de las antenas de
las cuales usa y abusa: en total, màs de 2.800 horas de presencia
televisada en 10 años.

Todo esto inquieta a la Iglesia, para la cual “la democracia està en
peligro”. En respuesta, el Sr Chàvez fustiga a “esos obispos
imprudentes” que defienden “a la escoria”. Està convencido del
derecho que lo asiste al encarnar, èl solo, la revoluciòn que puso
en marcha. Pero el campeón del socialismo bolivariano tolera,
cada vez menos, la contrariedad.-

Le Monde

  • 1.
    LE MONDE “El saltoal vacìo de Hugo Chàvez” Jean Pierre Langellier 18-Mayo-2009 Desde hace dos meses, Hugo Chàvez ha puesto en marcha la “tercera fase” de su “revoluciòn bolivariana”. Luego de su èxito en el referéndum del 15 de febrero, que le permitirà reelegirse indefinidamente, el presidente venezolano decidiò acelerar la Historia. Pero el “socialismo del siglo XXI”, que afirma querer realizar se parece mucho al autoritarismo estatista que, recordando al filòsofo y opositor Antonio Pasquali, fracasò en 46 paìses a lo largo del siglo XX. Las leyes que hizo aprobar a mano alzada por un Parlamento sometido a su voluntad y la persecución que ejerce sobre sus oponentes, electos a travès del sufragio universal reducen, cada dìa un poco màs, los espacios democràticos. El activismo del Sr Chàvez es ante todo “petrolero”, en un paìs donde el 94% de los ingresos provienen de la venta de crudo. En virtud de una ley que reserva al Estado el control de los hidrocarburos, el gobierno se adjudicò unas cuarenta empresas del sector que operaban en el Lago de Maracaibo, la principal regiòn productora. Algunos dìas antes, el Sr Chàvez habìa presidido una ceremonia en el lugar bautizada “batalla naval de independencia”, marcando “la recuperaciòn por el pueblo” de unas 400 embarcaciones, remolcadores y terminales petroleros. Las instalaciones fueron ocupadas por la armada y los bienes expropiados y transferidos a la estatal Pdvsa, la cual deberà absorber 8000 nuevos trabajadores. El precio del barril venezolano està sobre los 40$, en lugar de los 60$ previstos en el Presupuesto. Segùn la OPEP la producción es inferior al 30% de la cifra oficial. Una especie de Estado dentro del Estado, Pdvsa es el proveedor de fondos del “chavismo”. Sus fondos financian la polìtica social del règimen, los mèdicos cubanos, desde la
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    alfabetizaciòn de adultoshasta el consumo de gasolina, que es casi gratuita. La deuda con sus proveedores ya supera los 7 millardos de dòlares. Algunas empresas extranjeras, sin cobrar desde hace largos meses, amenazan con cesar actividades. Expropiàndolas, el Estado evita los reembolsos. Las indemnizaràn un dìa, tal vez, cuando y como a èl le parezca, pues la nueva legislación prohibe a los despojados recurrir al arbitraje internacional. La ùltima palabra pertenece a los tribunales venezolanos, a las òrdenes del règimen. De esta manera, el Sr Chàvez va a un ritmo cada vez màs ràpido a la estatización de la economía. Hasta el momento, ha tomado la electricidad, las telecomunicaciones, la industria del acero, un gran banco y la industria cementera. Ha circunscrito a las compañìas extranjeras a convertirse en accionistas minoritarios en la exploraciòn y producción de petróleo en la faja del Orinoco. “Transición hacia el capitalismo de Estado”? El gobierno venezolano rechaza este tèrmino al que encuentran ofensivo. “Nosotros vamos a enterrar el capitalismo!”, anuncia el Sr Chàvez. Serà Venezuela el primer paìs en conciliar, socialismo, eficiencia y libertad? “El resto de los paìses ha fracasado, responde el economista Jesús Farìa, porque jamàs han aplicado un verdadero programa socialista”. Acudiendo a un lenguaje neomarxista, donde se habla de “propiedad social” y “hombre nuevo”, el Sr Chàvez establece una cadena de equivalencias: gobierno=Estado=sociedad=pueblo . Màs allà de este còmodo y corto circuito, su modelo econòmico no impacta ni por su èxito ni por su originalidad. Basta dar un vistazo a La Habana y otro a Moscù. Pero Chàvez continùa inspirado: “Amèrica Latina serà lo que Rusia no pudo ser”, predijo en el 2005. Su ministro de finanza, Alì Rodríguez, declaraba recientemente: “En Venezuela resurge el sueño de la Uniòn Soviètica”.
  • 3.
    Cada vez màscentralizado y militarizado, el règimen acosa a sus opositores. “Son todos unos bandidos!”, exclama el Sr Chàvez. El alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales, habiendo tenido que escoger entre la càrcel o el exilio, se refugiò en Perù. El de Caracas, Antonio Ledezma, no ha podido entrar en funciones desde que fue electo, pues las turbas ocuparon sus oficinas; una ley lo despojò de sus poderes y de su presupuesto. Los gobernadores de Estado fueron privados de los ingresos que aportaban puertos y aeropuertos. Apenas expresan la menor crìtica, los “camaradas” se convierten en “traidores”, como el general Raùl Baduel, ex ministro de la defensa, encarcelado desde principios de abril. Los medios privados estàn en al mira del règimen. Dos años después de prohibir la señal abierta de la màs antigua cadena de televisión, RCTV, el Sr Chàvez amenaza con lo mismo a otra, Globovisión. Para contener el “terrorismo mediàtico” de los canales de oposición, el Sr Chàvez dispone de su interminable programa dominical “Alò Presidente”. Encadena los medios en prime time, sin control, en virtud de que dispone de las antenas de las cuales usa y abusa: en total, màs de 2.800 horas de presencia televisada en 10 años. Todo esto inquieta a la Iglesia, para la cual “la democracia està en peligro”. En respuesta, el Sr Chàvez fustiga a “esos obispos imprudentes” que defienden “a la escoria”. Està convencido del derecho que lo asiste al encarnar, èl solo, la revoluciòn que puso en marcha. Pero el campeón del socialismo bolivariano tolera, cada vez menos, la contrariedad.-