Lección	6	– Amor	extraordinario	
Juan	3.1-16	
«De	tal	manera	amó	Dios	al	mundo,	que	ha	dado	a	su	
Hijo	unigénito,	para	que	todo	aquel	que	en	él	cree	no	
se	pierda,	sino	que	tenga	vida	eterna».		
—Juan	3.16
Propósito	
El	propósito	de	esta	lección	es	resaltar	el	extraordinario	amor	de	Dios	
como	uno	de	los	atributos	o	caracterís?cas	de	su	poder.	La	lección	
explora	dos	temas	cruciales	para	nuestra	fe:	el	primero	es	el	«nuevo	
nacimiento»	y	el	segundo	es	la	misión	cris?ana,	como	expresión	del	
amor	de	Dios	hacia	la	humanidad	perdida.
Bosquejo	de	la	lección	
I.	 	Encuentro	entre	Jesús	y	Nicodemo	(Jn	3.1-2).		
II.	 	Tienes	que	nacer	de	nuevo	(vv.	3-12).		
III.	 	Como	la	serpiente	de	bronce	(vv.	13-15).		
IV.		De	tal	manera	nos	amó	(v.	15).
Vocabulario	bíblico	
«NICODEMO»:	Líder	polí?co	y	religioso,	miembro	del	parlamento	
judío	de	su	época,	cuyo	nombre	quiere	decir	«el	que	vence	al	pueblo».		
«UNIGÉNITO»:	Dícese	de	un	hijo	único.	Por	antonomasia,	el	vocablo	
se	refiere	a	Jesucristo,	el	Verbo	Eterno,	Hijo	de	Dios,	que	es	unigénito	
del	Padre.		
«SERPIENTE	DE	BRONCE»:	Referencia	al	relato	bíblico	que	se	
encuentra	en	Números	21.4-9,	donde	el	pueblo	de	Israel	se	vio	
atacado	por	serpientes	venenosas	y	lo	único	que	detuvo	su	ataque	fue	
la	confección	de	una	serpiente	de	bronce.	La	misma	fue	colocada	en	
un	lugar	alto	y	todas	las	personas	mordidas	por	las	serpientes	
encontraban	sanidad	cuando	la	miraban.	De	acuerdo	a	Juan	3.13-15,	la	
serpiente	es	un	proto?po	de	Cristo.
Juan	3.1-2	
RVR	
1	Había	un	hombre	de	los	fariseos	
que	se	llamaba	Nicodemo,	
dignatario	de	los	judíos.		
2	Éste	vino	a	Jesús	de	noche	y	le	
dijo:	—Rabí,	sabemos	que	has	
venido	de	Dios	como	maestro,	
porque	nadie	puede	hacer	estas	
señales	que	tú	haces,	si	no	está	
Dios	con	él.		
VP	
1	Había	un	fariseo	llamado	
Nicodemo,	que	era	un	hombre	
importante	entre	los	judíos.	
2	Éste	fue	de	noche	a	visitar	a	
Jesús,	y	le	dijo:	—Maestro,	
sabemos	que	Dios	te	ha	enviado	
a	enseñarnos,	porque	nadie	
podría	hacer	los	milagros	que	tú	
haces,	si	Dios	no	estuviera	con	él.
Juan	3.3-4	
RVR	
3	Le	respondió́	Jesús:	—De	cierto,	
de	cierto	te	digo	que	el	que	no	
nace	de	nuevo	no	puede	ver	el	
reino	de	Dios.		
4	Nicodemo	le	preguntó:	—
¿Cómo	puede	un	hombre	nacer	
siendo	viejo?	¿Puede	acaso	
entrar	por	segunda	vez	en	el	
vientre	de	su	madre	y	nacer?		
VP	
3	Jesús	le	dijo:	—Te	aseguro	que	
el	que	no	nace	de	nuevo,	no	
puede	ver	el	reino	de	Dios.	
4	Nicodemo	le	preguntó:	—¿Y	
cómo	puede	uno	nacer	cuando	ya	
es	viejo?	¿Acaso	podrá́	entrar	
otra	vez	dentro	de	su	madre,	para	
volver	a	nacer?
Juan	3.5-7	
RVR	
5	Respondió́	Jesús:	—De	cierto,	
de	cierto	te	digo	que	el	que	no	
nace	de	agua	y	del	Espíritu	no	
puede	entrar	en	el	reino	de	Dios.		
6	Lo	que	nace	de	la	carne,	carne	
es;	y	lo	que	nace	del	Espíritu,	
espíritu	es.	
7	No	te	maravilles	de	que	te	dije:	
“Os	es	necesario	nacer	de	
nuevo.”		
VP	
5	Jesús	le	contestó:	—Te	aseguro	
que	el	que	no	nace	de	agua	y	del	
Espíritu,	no	puede	entrar	en	el	
reino	de	Dios.		
6	Lo	que	nace	de	padres	huma-	
nos,	es	humano;	lo	que	nace	del	
Espíritu,	es	espíritu.	
7	No	te	extrañes	de	que	te	diga:	
“Todos	?enen	que	nacer	de	
nuevo.”
Juan	3.8-10	
RVR	
8	El	viento	sopla	de	donde	quiere,	
y	oyes	su	sonido,	pero	no	sabes	
de	dónde	viene	ni	a	dónde	va.	Así	
es	todo	aquel	que	nace	del	
Espíritu.		
9	Le	preguntó	a	Nicodemo:	—
¿Cómo	puede	hacerse	esto?		
10	Jesús	le	respondió́:	—Tú,	que	
eres	el	maestro	de	Israel,	¿no	
sabes	esto?	
VP	
8	El	viento	sopla	por	donde	
quiere,	y	aunque	oyes	su	ruido,	
no	sabes	de	dónde	viene	ni	a	
dónde	va.	Así	son	también	todos	
los	que	nacen	del	Espíritu.		
9	Nicodemo	volvió́	a	preguntar-	
le:	—¿Cómo	puede	ser	esto?	
10	Jesús	le	contestó:	—¿Tú,	que	
eres	el	maestro	de	Israel,	no	
sabes	estas	cosas?
Juan	3.11-13	
RVR	
11	De	cierto,	de	cierto	te	digo	
que	de	lo	que	sabemos,	
hablamos,	y	de	lo	que	hemos	
visto,	tes?ficamos;	pero	no	
recibís	nuestro	tes?monio.	
12	Si	os	he	dicho	cosas	terrenales	
y	no	creéis,	¿cómo	creeréis	si	os	
digo	las	celes?ales?	
13	Nadie	subió́	al	cielo	sino	el	que	
descendió́	del	cielo,	el	Hijo	del	
hombre,	que	está	en	el	cielo.		
VP	
11	Te	aseguro	que	nosotros	
hablamos	de	lo	que	sabemos,	y	
somos	tes?gos	de	lo	que	hemos	
visto;	pero	ustedes	no	creen	lo	
que	les	decimos.		
12	Si	no	me	creen	cuando	les	
hablo	de	las	cosas	de	este	
mundo,	¿cómo	me	van	a	creer	si	
les	hablo	de	las	cosas	del	cielo?	
13	»Nadie	ha	subido	al	cielo	sino	
el	que	bajó	del	cielo;	es	decir,	el	
Hijo	del	hombre.
Juan	3.14-16	
RVR	
14	Y	como	Moisés	levantó	la	
serpiente	en	el	desierto,	así	es	
necesario	que	el	Hijo	del	hombre	
sea	levantado,	
15	para	que	todo	aquel	que	en	él	
cree	no	se	pierda,	sino	que	tenga	
vida	eterna.	
16	»De	tal	manera	amó	Dios	al	
mundo,	que	ha	dado	a	su	Hijo	
unigénito,	para	que	todo	aquel	
que	en	él	cree	no	se	pierda,	sino	
que	tenga	vida	eterna.		
VP	
14	Y	así	como	Moisés	levantó	la	
serpiente	en	el	desierto,	así	
también	el	Hijo	del	hombre	?ene	
que	ser	levantado,		
15	para	que	todo	el	que	cree	en	
él	tenga	vida	eterna.	
16	»Pues	Dios	amó	tanto	al	
mundo,	que	dio	a	su	Hijo	único,	
para	que	todo	aquel	que	cree	en	
él	no	muera,	sino	que	tenga	vida	
eterna.
Resumen	-	1	
•  El	que	un	hombre	de	la	posición	social	de	Nicodemo	visitara	a	Jesús	
era	sorprendente,	pero	aún	más	sorprendente	es	que	lo	hiciera	de	
noche.	En	el	Evangelio	de	Juan,	la	oscuridad	y	las	?nieblas	
representan	la	maldad,	el	pecado	y	la	muerte.	Esto	lo	vemos	en	
Juan	3.19,	que	dice:	«Y	ésta	es	la	condenación:	que	la	luz	vino	al	
mundo,	pero	los	hombres	amaron	más	las	?nieblas	que	la	luz,	
porque	sus	obras	eran	malas».		
•  Nicodemo	comprende	perfectamente	lo	que	le	dice	Jesús:	?enes	
que	arrepen?rte	como	si	fueras	un	extranjero	que	se	acerca	a	la	fe	
por	primera	vez.	Ese	mensaje	es	ofensivo	para	un	líder	religioso	que	
se	consideraba	hijo	de	Abraham	y	heredero	de	las	promesas	
divinas.
Resumen	-	2	
•  Juan	3.16	nos	habla	del	carácter	de	Dios	de	manera	elocuente.	
Afirma	que	Dios	ama	al	mundo,	afirma	que	Dios	es	misericordioso	y	
afirma	que	Dios	es	vida.		
•  El	Dios	de	Jesucristo	es	el	«misionero»	por	excelencia.
Oración	
Buen	Dios,	te	damos	gracias	por	el	extraordinario	amor	que	nos	has	
mostrado	por	medio	de	la	vida,	las	enseñanzas	y	el	sacrificio	de	
Jesucristo	en	la	cruz	del	Calvario.	Gracias	porque	nos	amaste	«de	tal	
manera»	que	nos	regalaste	esta	salvación	tan	grande.	Gracias	te	
damos	Señor,	en	el	poderoso	nombre	de	Jesús.	Amén.

Lección 6 - Amor extraordinario