Miqueas llevó a cabo su ministerio profético en el siglo VIII a.C., durante el reinado de reyes idólatras en Judá. Predijo el juicio divino sobre el pueblo debido a su desobediencia e idolatría, pero también ofreció esperanza al anunciar el nacimiento futuro del Mesías en Belén y la misericordia eterna de Dios a pesar de los pecados.