La parábola de las diez minas, narrada en Lucas 19:11-27, ilustra cómo los siervos deben ser fieles y productivos con los dones que se les ha confiado en ausencia del rey, simbolizando la espera de los cristianos entre la primera y segunda venida de Jesús. Los siervos que multiplicaron sus minas recibieron mayores responsabilidades, mientras que el siervo perezoso fue castigado por no hacer nada, reflejando la expectativa de Dios de que sus seguidores actúen activamente en su reino. La parábola concluye advirtiendo que a quienes tienen se les dará más, y a quienes no tienen, se les quitará lo poco que tienen.