La Ley 39/2006 tiene como objetivos atender las necesidades de los colectivos vulnerables y fortalecer su autonomía. Reconoce el derecho a recibir servicios de atención a la dependencia de manera universal, integral y de calidad. Define tres grados de dependencia (moderada, severa y gran dependencia) y establece prestaciones económicas vinculadas a servicios, según el grado y nivel de dependencia de cada persona.