La Tierra está formada por capas concéntricas: la litosfera (corteza), mesosfera (manto) y núcleo. La litosfera está compuesta de rocas y minerales y se divide en suelos de acuerdo a su composición, como suelos arcillosos, arenosos y orgánicos. La erosión del suelo por agua y viento reduce su fertilidad, por lo que es importante la reforestación y uso controlado de fertilizantes y plaguicidas para conservar los suelos.