El documento discute la importancia de incluir el cuidado de la creación como parte integral de la vida y misión de la Iglesia. Propone varias formas en que las comunidades cristianas pueden celebrar y reflexionar sobre la creación de Dios a través de la liturgia y el año litúrgico, incluyendo el uso de símbolos de la naturaleza, la dedicación de tiempo para reflexionar sobre Dios como creador, y la conmemoración de días relacionados con el medio ambiente.