Los ambientes acuáticos se caracterizan por tener poco oxígeno disuelto, poca luz a mayor profundidad y temperatura constante. Algunos seres vivos como plantas y algunos animales se han adaptado a vivir en estos ambientes gracias a estructuras como branquias para respirar bajo el agua, forma hidrodinámica para moverse eficientemente y falta de necesidad de estructuras como raíces debido a que flotan o se mantienen gracias al agua.