Las regiones montañosas tienen climas y suelos variables que dependen de la altitud y latitud. La vegetación cambia a medida que aumenta la elevación, desde bosques hasta tundra alpina. Las plantas y animales se han adaptado a las extremas variaciones de temperatura y al terreno rugoso, con características como pelajes gruesos, pezuñas para adherirse a las rocas y alas anchas para aprovechar las corrientes.