Wiilian Muni entra a una cantina en busca del dueño. Dispara y mata al cantinero sin titubear cuando este se identifica como el propietario. Muni luego apunta su arma al sheriff cuando este intenta sacar su revolver, dejándolo congelado con rencor. Muni responde que el cantinero debió armarse si quería adornar su negocio con su amigo.