Los pliegues se forman debido a fuerzas tectónicas que deforman las rocas. Factores como la presión, la temperatura, el contenido de fluidos, el tiempo y la presencia de agua afectan la plasticidad de las rocas y su capacidad para plegarse. Los pliegues pueden ser rectos u oblicuos dependiendo de si la superficie axial es plana o inclinada.